Redacción ContentLab
Lunes 14 de septiembre del 2020

Cuando me miro al espejo, ¿me gusta lo que veo? ¿Creo que la gente que me rodea la pasa bien cuando está conmigo? ¿Me resulta fácil expresar mis ideas? ¿Siento que puedo lograr lo que deseo? Entre los 17 y 24 años, cuando la mayoría de los jóvenes busca su primer trabajo, las respuestas a estas preguntas pueden resultar claves. Más aún si se trata de jóvenes en situación de vulnerabilidad, en un país donde la informalidad laboral de bajos ingresos y sin derechos bordea el 70% de la población económicamente activa, según la Cámara de Comercio de Lima.

Por ello, la Fundación Forge se focaliza en acompañar el desarrollo de las habilidades socioemocionales de los jóvenes con carencia de recursos, para permitirles acceso a empleos de calidad y una vida más digna. Con ese objetivo, se trabaja en aspectos como la confianza, el autoestima, el cumplimiento de objetivos concretos, el desarrollo de la comunicación oral, el manejo de herramientas digitales, el conocimiento de habilidades para la venta y la logística.

LA PANDEMIA DEL DESEMPLEO
El reto para lograrlo se ha vuelto mayor durante la pausa ocasionada por la emergencia sanitaria. Los fondos de la fundación, puestos a disposición por diversas empresas, se han reducido. A ello se suman factores como el que la amplia mayoría de empresas haya dejado de realizar contratos durante cuatro meses y el hecho de que el traslado a los centros de trabajo represente un riesgo para salud y sean pocos los que cuentan con una computadora para el trabajo remoto. Se calcula que alrededor de 994 mil personas han buscado un nuevo empleo entre abril, mayo y junio de este año, casi el triple en comparación con meses previos, según datos del INEI.

En ese contexto crítico, Forge, que tiene alianzas con 200 empresas, ha aumentado su capacidad de acogida, gracias a las nuevas y obligadas dinámicas virtuales. Hoy cuenta con 1591 jóvenes en formación que, al terminar el programa, se espera que mantengan el índice de 80% de inserción laboral formal que la fundación ha conseguido hasta la fecha.

“Dos de cada diez jóvenes en el país ni estudian ni trabajan. Esa situación hay que intervenirla cuanto antes, porque no es posible que estemos perdiendo un capital humano tan importante”, alerta María José Gomez, directora de Forge. “Pero, además, hay otro problema puntual: dos de cada tres son mujeres. ¿Por qué? Porque cargan con el cuidado de otras personas. Y eso, en un contexto como el actual, es un problema que solo se ha agravado”.

TRABAJO COMPARTIDO
Los esfuerzos que se requieren son múltiples, por lo que la asociación Perú 2021, a la vez, viene acercando las empresas privadas a las rutas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, que promueven la posibilidad de una reactivación económica sostenible a través de conductas empresariales responsables.

“Es importante entender que todas las empresas pueden ayudar a solucionar estos problemas y, así, lograr una mejor reactivación económica. No se trata solo de las grandes compañías, sino también de las medianas y pequeñas empresas porque, sin importar el tamaño, todas generan un impacto en los trabajadores y todos esos impactos están interrelacionados”, explica Viviana Coral, coordinadora de Perú 2021.

Para ello, la asociación ha trazado una mesa de trabajo que permitirá contextualizar esta problemáticas, generar un intercambio de ideas entre los distintos actores involucrados y sistematizar los intereses y acciones de las empresas en esta dirección.

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