Redacción ContentLab
Lunes 24 de agosto del 2020

La emergencia sanitaria causada por la pandemia de la COVID-19 ha cambiado las formas en que las personas se mueven en la ciudad. Desde el inicio de la emergencia sanitaria, muchos de quienes usaban transporte público o automóvil, por ejemplo, han optado por medios más sostenibles, como la bicicleta o el scooter eléctrico.

“Estos cambios en los patrones de viaje, más que una tendencia en el uso de vehículos menos contaminantes, nos habla sobre cómo se está desarrollando la ciudad”, explica Mariana Alegre Escorza, directora y fundadora del observatorio ciudadano Lima Cómo Vamos. Durante los últimos diez años, esta institución ha difundido información estadística obtenida a través de encuestas para el desarrollo de políticas públicas sostenibles.

Las grandes reformas del transporte público de la última década, como la creación del Metropolitano y el Metro de Lima, se enfrentan a grandes retos pendientes: la puesta en marcha de los corredores complementarios y la promoción de la bicicleta como una opción de transporte seguro.

Aunque no se trata de una muestra representativa de la población, la última encuesta virtual de Lima Cómo Vamos, “Los efectos del Covid-19 en la movilidad de Lima y el Callao”, revela que un 32% de los encuestados que usaban transporte público y un 11% de los que usaban automóvil antes de la cuarentena ahora se movilizarán en bicicleta.

Sin embargo, los principales desincentivos en el uso de la bicicleta están justamente relacionados a la carencia de infraestructura y seguridad, como la falta de ciclovías o ciclovías mal diseñadas. “Esto evidencia que hacer que más personas usen bicicletas está en manos de las autoridades locales”, señala el estudio.

Alegre recuerda que hace diez años solo se hablaba de accidentes de tránsito y caos en el tráfico limeño. Pero hoy, asegura, cada vez más autoridades y organizaciones civiles buscan convertir a Lima en una ciudad con un sistema integrado de transporte que priorice a los peatones, los ciclistas y los pasajeros, y que brinde alternativas para los usuarios de vehículos individuales. Lo que conocemos como una ciudad con movilidad sostenible.

ACTIVAR LA MOVILIDAD URBANA
La vida después de la cuarentena también puede ser una oportunidad para promover acciones sostenibles en la ciudad. En el sector transporte —señala Alegre— existe una estrategia para reducir las emisiones llamada ASI (por sus siglas en inglés: Avoid, Shift, Improve), que se traduce como “Evita, Cambia, Mejora”. Lima Cómo Vamos propone esta estrategia como una vía para la reactivación de las ciudades.

“Evitar salir o reducir las salidas, disminuye la generación de emisiones. Cambiar un medio de transporte contaminante por uno sostenible —como la bicicleta—, genera menos riesgo de contagio, y mejorar las condiciones de los viajes permite realizar traslados más rápidamente y reducir las tasas de accidentes”, explica Alegre.

Antes de la pandemia, un 5% de viajes se realizaban en bicicleta, pero ahora, cuando se busca evitar aglomeraciones y garantizar la distancia social, la cifra podría crecer hasta el 20%, según el observatorio ciudadano.

Con la finalidad de fomentar este medio de transporte, la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao busca implementar una red integrada de ciclovías de más de 300 kilómetros. Sin embargo, para que estos cambios se concreten, es fundamental el rol de los gobiernos locales en la inversión en ciclovías, señalización y definición de carriles exclusivos.

Tras una década a la cabeza de Lima Cómo Vamos, Alegre ha entendido que su nuevo reto a largo plazo es contribuir a facilitar el camino hacia una nueva generación urbana. “Son los más jóvenes quienes están asumiendo los desafíos de reflexionar en una Lima sostenible. Son ellos los que más tarde ocuparán puestos en organizaciones, empresas y especialmente en el sector público, y buscarán mejorar la calidad de vida de su ciudad o sus barrios”, dice, confiada en la posibilidad de asegurar el futuro de una Lima con movilidad sostenible.

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