Negocios de barrio: el reto de reabrir en la nueva normalidad Negocios de barrio: el reto de reabrir en la nueva normalidad

Negocios de barrio: el reto de reabrir en la nueva normalidad

Redacción ContentLab
Jueves 20 de agosto del 2020

En el Perú, las bodegas son vitales para el abastecimiento de alimentos. Mientras que en Argentina, por ejemplo, solo hay 200 mil bodegas, el Perú cuenta con cerca de 500 mil, según la Asociación de Bodegueros del Perú (ABP), para una población con 12 millones de habitantes menos que el país del sur. Por ello, garantizar el funcionamiento de estos negocios ha sido primordial en medio de la crisis de salud pública por la pandemia del coronavirus.

Así como la emergencia sanitaria ha propiciado el cierre de un 15% de bodegas a nivel nacional, según la ABP, también ha impulsado a que restaurantes, cafeterías y otros negocios cambien de giro a bodegas y minimarkets. Sin embargo, debido al distanciamiento social, estas han debido capacitarse para adaptar su negocio a las nuevas necesidades de los clientes, como la demanda de delivery.

Ahora, por ejemplo, cerca de un 10% de bodegas en el Perú reciben sus pedidos mediante WhatsApp o aplicativos como Wabi. Además, un 16% realizan sus entregas por delivery usando Tienda Cerca, una plataforma de Backus en la que los bodegueros pueden registrar su negocio en un directorio virtual que cuenta con un sistema de geolocalización. Así, la plataforma ha permitido que 109 mil pequeñas y microempresas del rubro se conecten con sus consumidores.

La plataforma ha donado también 70 mil kits con alcohol desinfectante para mantener las bodegas limpias y más seguras, y ha brindado capacitaciones virtuales sobre inclusión financiera a través de su programa Escuela Tienda Cerca. Esto ha facilitado, por ejemplo, el acceso a los préstamos otorgados por el programa Reactiva Perú, impulsado por el gobierno, y a herramientas digitales que les permiten facilitar soluciones de pago, como transferencias móviles a través de aplicaciones como Yape, Lukita o Plin.

“Muchos bodegueros no se habían acercado a una entidad financiera por desinformación. Pero, con la introducción acelerada de las herramientas digitales al sector, se dieron cuenta de que esto tiene un impacto positivo para ellos y también para el país. La inclusión financiera permite que combatamos la informalidad. Esto, sin duda, va a marcar un antes y un después”, señala Gemma Cánepa, gerente de Sostenibilidad de Backus.

Negocios de comida

No solo las bodegas se han enfrentado al impacto del coronavirus. Los restaurantes de los barrios también. Según cifras del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, el 98.5% de los 220 mil restaurantes del país son microempresas. Estos negocios han dejado de percibir ingresos desde que se inició la cuarentena y han tenido que postergar sus pagos. Debido a que los más pequeños viven de sus ingresos diarios, muchas familias se han visto directamente afectadas.

Ante esta situación, Arca Continental Lindley, embotelladora y distribuidora exclusiva de las marcas de Coca-Cola en Perú, lanzó la campaña “Mi Cocina Segura”, una iniciativa que ayuda a los dueños de restaurantes de barrio a implementar nuevos procesos de atención al público con aforo limitado. La capacitación se realiza a través de su Escuela de Desarrollo de Negocios, una institución que ya ha instruido a 55 mil propietarios de emprendimientos en el país.

En alianza con especialistas del programa “Tu Empresa”, del Ministerio de Producción, “Mi Cocina Segura” brinda información sobre formalización y protocolos de reapertura. Al mismo tiempo, en alianza con la compañía 3M, comparten recomendaciones de bioseguridad para reducir las posibilidad de contagio entre sus empleados y clientes en las tres modalidades de venta: delivery, recojo en local y atención en salón. En esta última modalidad, por ejemplo, ayudan a implementar las cartas virtuales, que podrán compartir con sus comensales mediante el escaneo de códigos QR. 

“Con esto, esperamos que más de 20 mil restaurantes de barrio puedan reabrir”, afirma Verónica Bonifaz, directora de Asuntos Públicos, Comunicaciones y Sustentabilidad de Arca Continental Lindley. 

Sin embargo, estos avances no han impedido que existan obstáculos. Las permisologías que se crearon para mejorar la atención o la descoordinación entre el Gobierno y los municipios han provocado que las ventas a nivel nacional lleguen solo al 70% de lo alcanzado antes de la pandemia, pese a haberse mantenido abiertas durante la cuarentena, según señaló a la prensa el presidente de la Asociación de Bodegueros, Andres Choy.

“La pandemia es un golpe duro para el sector”, admite Bonifaz. Pese a ello, no deja de ser una oportunidad para mejorar con miras a los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) pactados por los países miembros de Naciones Unidas, como el trabajo decente (ODS 8) y la reducción de las desigualdades (ODS 10). “Tenemos que ver como país las grandes brechas que impiden llegar al desarrollo y no dejar a nadie atrás. Las empresas, en ese sentido, son catalizadores de cambios. Tenemos un rol activo e importante en esta transformación”, asegura.

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