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Redacción ContentLab
Miércoles 24 de julio del 2019

La industria textil es la segunda más contaminante del planeta después de la petrolera. Así lo afirma el estudio ‘Puntadas tóxicas: el desfile de la contaminación’, de Greenpeace. En tanto, el informe de la ONU 'El costo ambiental de estar a la moda' señala que solo para confeccionar unos jeans de algodón se requieren alrededor de 10.000 litros de agua, una cantidad mayor a lo que bebería un ser humano en 10 años.

Por ello, LATAM Airlines Perú, consciente de esta realidad, decidió crear ‘Segundo Vuelo’, programa de Responsabilidad Social que promueve el reciclaje textil y busca darle una segunda vida a los uniformes en desuso de sus colaboradores, en lugar de desecharlos.

Con el apoyo de la ONG Kani, la aerolínea contactó a las artesanas de la Asociación SISAN para donarles sacos, faldas, pantalones y chalecos en buen estado, a fin de que los conviertan en diversos artículos que revaloricen el legado cultural del Santuario de Pachacamac.

Es así como las emprendedoras de SISAN actualmente confeccionan carteras, estuches, morrales, neceseres, portapasaportes, antifaces, entre otros productos, con iconografía bordada del sitio arqueológico. Estas piezas artísticas se venden en la tienda del Museo de Pachacamac y en el catálogo de canje de millas de LATAM Pass.

PROGRAMA SOSTENIBLE
El programa ‘Segundo Vuelo’ se lanzó en junio del 2018. Desde entonces, gracias a la reutilización de sus uniformes, LATAM ha evitado que casi 26 toneladas de CO2 contaminen el medio ambiente, pues con el reciclaje textil que promueve, se evita el uso de materias primas para la fabricación de nuevos productos.

Rosario Tejada, subgerente de Asuntos Corporativos de LATAM Airlines Perú, asegura que el programa no solo busca reducir la cantidad de residuos generados por los uniformes en desuso. Su objetivo también es impactar positivamente en la comunidad a través de la generación de empleos dignos para las artesanas de SISAN. “Ellas son mujeres emprendedoras que viven en el entorno del Santuario de Pachacamac y gracias a la venta de los productos que confeccionan, han podido incrementar sus ingresos hasta en un 72%”, comenta.

De acuerdo con Tejada, ‘Segundo Vuelo’ se alinea también con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU “Esto va de la mano con los ODS número 1, 8, 10, 13 y 17, referidos a: Fin de la Pobreza, Trabajo Decente y Crecimiento Económico, Reducción de las Desigualdades, Acción por el Clima, y Alianzas para Lograr los Objetivos, respectivamente. Asimismo, al fomentar la reutilización de los uniformes cumplimos con lo establecido en el ODS número 12: Producción y Consumo Responsables”, explica.

Más allá de la sustancial mejora en su economía, Tejada destaca que, gracias al trabajo que las artesanas realizan en ‘Segundo Vuelo’, ellas han descubierto sus grandes habilidades. En ese sentido, refiere que el programa apunta a ser una iniciativa de largo plazo, pues la aerolínea cambia recurrentemente de uniformes y ello garantiza que la materia prima continúe llegándoles, para que sigan trabajando y creciendo.

IMPACTO POSITIVO EN LAS FAMILIAS
Flor Sandonaz es una de las 24 artesanas que forma parte de SISAN. También, es madre y ella se encarga de desmantelar cuidadosamente los uniformes, el primer eslabón de la cadena de producción.  

Su vida dio un giro de 180 grados gracias a su trabajo en la asociación y, sobre todo, a su participación en ‘Segundo Vuelo’: esta iniciativa la ha ayudado a crecer económicamente y le ha permitido sacar adelante a sus dos hijos con discapacidad (de 37 y 38 años), quienes trabajan con ella descociendo los uniformes y apoyando en el planchado. “Para nosotras es un privilegio ser parte de este programa que contribuye al cuidado del medio ambiente y nos permite generar ingresos para nuestros hogares”, confiesa Flor.

Por su parte, Denise Pozzi-Escot, directora del Museo de Pachacamac, asegura sentirse orgullosa no solo del trabajo que realizan las artesanas, sino de la evolución y crecimiento que han mostrado desde que comenzaron, gracias al programa comunitario que desarrolla el museo. “Con el programa ‘Segundo Vuelo’, las señoras están contribuyendo a proteger el medio ambiente; están contribuyendo a proteger nuestro patrimonio y se están fortaleciendo como personas”, destaca.

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