Solidaridad:¿cómo ayudar a sacar adelante a nuestro país? Solidaridad:¿cómo ayudar a sacar adelante a nuestro país?

Solidaridad:¿cómo ayudar a sacar adelante a nuestro país?

Redacción ContentLab
Viernes 18 de septiembre del 2020

Cuando, en el año 2015, los países miembros de Naciones Unidas adoptaron los desafíos para el desarrollo sostenible —a través de la llamada Agenda 2030— nadie imaginó que en 2020 —el inicio de la Década de Acción por los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS)— una crisis sanitaria pondría en juego las ambiciosas metas planteadas.

A diferencia de años anteriores, los estados miembros de la ONU no se reunirán en setiembre en el Salón de la Asamblea General, en Nueva York. En cambio, producto de la pandemia del coronavirus, analizarán vía streaming los avances de los ODS y cómo mejorar en su cumplimiento.

“Si bien se han experimentado progresos, la crisis nos hace ver que no han sido suficientes para estar mejor preparados al afrontar desastres de esta magnitud. Hoy nos damos cuenta de la relevancia de una hoja de ruta y del cambio transformador que representan los ODS”, señala Igor Garafulic, coordinador residente del Sistema de las Naciones Unidas en el Perú.

El objetivo no es menor. La Agenda 2030 trata de “poner fin a la pobreza y el hambre en todo el mundo” dentro de una década, “combatir las desigualdades dentro de los países y entre ellos”, y “construir sociedades pacíficas, justas e inclusivas”, entre otros desafíos. Pero, ¿de qué manera el Perú y los demás países miembros se enfrentan a estos retos?

Uno de los principales impulsos para el cumplimiento de la Agenda 2030 consiste en transmitir adecuadamente los ODS a la ciudadanía. Ese es el objetivo que cumple la V Edición del Programa de Embajadores Ciudadanos de la Agenda 2030, un programa de seis meses que busca promover el involucramiento de organizaciones de la sociedad civil lideradas por jóvenes en la sensibilización, implementación y monitoreo de estos retos en sus comunidades.

Gesto Perú es uno de las 14 candidatos peruanos —de un total de 138 a nivel latinoamericano— que forman parte de este desafío. Se trata de una organización que surgió a raíz del estado de emergencia, con el objetivo de conectar a voluntarios que usen sus habilidades para brindar asistencia a quienes lo necesiten.

“Empezamos a darnos cuenta de que habían personas cercanas a cada uno de los integrantes de Gesto que necesitaban ayuda. Primero fue el boca a boca, pero luego armamos una campaña por redes sociales para agrupar a voluntarios e informar a la comunidad que podían buscar ayudar a través de nosotros”, explica  Gabriela Gamboa, cofundadora de Gesto Perú.

Junto a su equipo, conectaron a personas que habían perdido su trabajo durante la pandemia con abogados que los asesoraron gratuitamente respecto a, por ejemplo, sus contratos de alquiler; a personas que requerían apoyo emocional ante el aumento de la ansiedad, con psicólogos; e incluso a estudiantes que iniciaban por primera vez clases a distancia, con educadores que los guiaron en distintas materias.

Gesto Perú también ha canalizado ayuda a comunidades vulnerables, como en el centro poblado de Cancha Cancha, en Ayacucho, donde no existe acceso a internet ni a la plataforma “Aprendo en Casa”. Bajo el hashtag #UnGestoPorLaEducación, donaron 100 pack escolares y un pack audiovisual, gracias al aporte de los seguidores de Gesto Perú, contribuyendo al cumplimiento del ODS 10: Reducción de las Desigualdades. 

Así, han logrado derivar los servicios de más de 140 profesionales de diversos ámbitos a cerca de 500 beneficiarios. “Queremos dejar el mensaje de que está bien pedir ayuda y que estamos nosotros acá para conectarte con alguien que te va a poder atender completamente gratis”, dice Gamboa, para quien la mejor manera de ayudar y enfrentar las diversas necesidades es fortaleciendo el voluntariado. Felizmente, contamos con una cultura de voluntariado activa en el país, forjada en gran parte por jóvenes.

INCLUIR SIN EXCEPCIÓN

La pandemia ha representado un gran obstáculo para el avance de la Agenda 2030, aunque, para Garafulic, “esto no debe desmotivarnos. Debe, más bien, empujarnos a trabajar con el Gobierno y con nuestros socios estratégicos para reconstruir mejor y acelerar el paso, de manera que estemos preparados para enfrentar los siguientes grandes retos”.

Por ejemplo, el ODS 3 —Salud y bienestar, que tiene entre sus metas lograr cobertura sanitaria universal—, ha sido fuertemente desafiado por la COVID-19, debido a que dejó en evidencia las deficiencias de los sistemas sanitarios de todo el mundo para garantizar los derechos de las personas. 

Asimismo, el impacto de la emergencia en la situación laboral de millones de personas recuerda el poco avance en el ODS 8 —Trabajo decente y crecimiento económico—. Ante la crisis global, recalca Garafulic, corresponde reflexionar nuevamente sobre los pasos que se han dado en estos primeros cinco años. Pero, también, “se debe poner atención a problemas latentes como el cambio climático y preparar al país para futuras eventualidades y fuertes impactos socioeconómicos”, afirma.

En ese sentido, capacitar y fortalecer a las organizaciones de la sociedad civil puede ayudar a forjar un país que incluya a todas las personas sin excepción. “No necesariamente debemos dedicar todo nuestro tiempo a una actividad de voluntariado —explica Gabriela Gamboa, de Gesto Perú—. Lo más importante son las ganas de ayudar. Tomar la iniciativa es la única manera de lograr un cambio en la sociedad”, asegura.

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