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CADE Universitario 2018: “La prioridad es fomentar la formalidad en el empleo”

Elohim Monard, presidente de CADE Universitario 2018, cuenta sobre las tendencias y los nuevos formatos del empleo a futuro.

CADE Universitario 2018: “La prioridad es fomentar la formalidad en el empleo”

Elohim Monard fue elegido este año presidente del Comité Organizador para CADE Universitario 2018.

Según el estudio “Navegando el futuro del trabajo”, presentado por Deloitte en julio de 2017, la tecnología está transformando la naturaleza del trabajo y está forzando a que las organizaciones rediseñen los formatos en los que ofrecen empleo. Como resultado, señala el reporte, se están reconfiguración los trabajos para aprovechar la mayor cantidad posible de habilidades humanas: empatía, inteligencia social y emocional, la habilidad para establecer contexto y definir problemas de negocio. Por otro lado, debido a la aceleración de la tasa de cambio tecnológico, será la necesidad de que los trabajadores aprendan nuevas habilidades a fin de permanecer empleables.

Otro tema clave será la redefinición de la relación entre la empresa y el trabajador. Si bien alguna vez la mayoría de trabajadores fueron colaboradores de tiempo completo, el estudio de Deloitte indica que las empresas empleadoras del futuro ejecutarán una proporción importante de sus actividades a través de contratos de trabajo llamados alternativos, que involucran formatos tipo freelance o crowdsourcing (tercerización). En economías más consolidadas, como Estados Unicos, la economía “gig” (empleo alternativo) representa un componente importante en los resultados del trabajo. Deloitte cita un estudio reciente realizado por economistas de Harvard y Princeton.

En este análisis, donde el 94% del crecimiento neto del trabajo (de 2005 a 2015) fue en “trabajo alternativo”. Elohim Monard, presidente de CADE Universitario 2018, que reúne estudiantes universitarios con líderes empresariales, reflexiona sobre cuáles son las expectativas de los jóvenes respecto de lo que están haciendo las empresas para reclutar y potenciar el talento de las nuevas generaciones. Monard pone en evidencia lo que deben hacer los gerentes de áreas relacionadas a la gestión de personas para prepararse para lo que será el cambio en la forma de relacionarse con los empleados del futuro.

¿Qué esperan los millennials de las empresas?

Ellos están esperando de las empresas lo mismo que están esperando del Perú, un espacio que los respete, que reconozca su trabajo y que les de oportunidades para superarse. Hay muchas empresas que lo están haciendo muy bien, pero, lamentablemente, debido a la informalidad, muchos de estos chicos todavía sienten que esos espacios no están a su alcance, especialmente en varias regiones del país, donde todavía tenemos pocas empresas grandes formales.

¿La tecnología añade una nueva perspectiva en la dinámica de trabajo entre estos jóvenes?

Sí. Ya acabaron las épocas en las que sales de la oficina y llegas a casa para dedicarle tiempo a tu familia. Eso ya acabó. Y así será cada vez menos, con tecnologías como el celular y la laptop, que te permiten seguir trabajando. Eso trae desafíos en el equilibrio entre la vida laboral y la vida personal, entre tu salud. Tienes que tener una línea para definir qué es tu vida profesional y qué es la vida personal, por un tema de balance y de equilibrio. Y precisamente los jóvenes valoran cada vez más ese balance. Por lo tanto, las empresas también tienen que adaptarse a estos nuevos tiempos. En otros países, por ejemplo, hay ejecutivos que trabajan cuatro días en la oficina y los viernes trabajan desde su casa. Entonces, tenemos nuevas culturas que se van creando.

¿Los jóvenes de esta generación ya no necesariamente aspiran al clásico trabajo en planilla?

No, hay muchos chicos que se vuelven freelance. Entonces tienen empleos temporales, y así desarrollan su vida profesional, saltando de una empresa a otra por contratos temporales. Somos testigos, gracias a la tecnología, de una transformación de las relaciones entre empresas y trabajadores. Los jóvenes valoran mucho su libertad, por eso muchos también se arriesgan a emprender, o ser freelance o consultores independientes. Eso trae un desafío también para que las empresas se adapten a estos nuevos formatos, en los que las personas pueden trabajar desde sus casas, pero también desde el avión o de cualquier parte del mundo.

¿Considera que los jefes de RR. HH. son conscientes de esta tendencia?

Creo que hay empresas globales que lo están haciendo, o tenemos otras empresas peruanas que lo están haciendo. Nosotros, en el comité organizador de CADE Universitario, tenemos a Ernesto Balarezo, parte de Comunal Coworking, y es testigo de esta dinámica completamente diferente, donde las oficinas son compartidas y hay una cultura organizacional en función del espacio. Y Ernesto De Olazábal, el fundador, que fue cachimbo conmigo en la Universidad de Lima, es su socio, y son parte de este diálogo intergeneracional. Pero tenemos muchas empresas que viven todavía en tiempos pasados, muchos más conservadoras, que les ha funcionado históricamente ser así y tienen miedo a arriesgar. Creo que es un proceso de transformación que se va a dar lentamente. Sin embargo, más allá de eso, la prioridad es fomentar la formalidad en el empleo.

¿Hay un espacio en el mercado laboral para los millennials que podrían desarrollarse en el segmento freelance?

Por supuesto, hay muchos sectores que prefieren contratar temporalmente a ciertos profesionales. Uno es el sector tecnología, otro es el sector de las consultorías. Por ejemplo, yo mismo soy consultor del Banco Mundial, un empleo temporal. No estoy hablando en abstracto, estoy hablando de mi propia experiencia.

Muchos empresarios, y expertos también en gestión de personas, se refieren a esta nueva generación de trabajadores como millennials. Pero, a la hora que estos mismos jóvenes marchan para reclamar sus derechos laborales, se les considera “pulpines”. ¿Ves una contradicción?

Es necesario que haya un diálogo más abierto, entre la juventud y los empresarios, en el cual no nos peleemos por quién tiene la razón y cuál es el extremo correcto. Creo que hay puntos de equilibrio. Por ejemplo, yo soy un fiel creyente que los beneficios como trabajador, los derechos laborales, son algo inalienable, porque es tu derecho. Ahora bien, si existen beneficios que pueden generar costos a una empresa y pueden desincentivar que haya más jóvenes absorbidos en el mercado laboral, entonces es cuestión de que nos pongamos de acuerdo, entre cuáles son los derechos inalienables que un joven tiene que tener, y cuáles son solo beneficios negociables.

¿CADE Universitario, además de reunir a jóvenes estudiantes, debe convertirse en un espacio de interés para las empresas, para emprender este diálogo?

CADE Universitario es un ejemplo de convivencia. Tenemos que sentar en la mesa al Estado, a las empresas y a los jóvenes, para que su voz se haga oír y de esa manera llegar a concesos para que haya más oportunidades para los jóvenes. Yo soy de Pucallpa, tengo muchos amigos que navegan en empleos informales porque no hay otras oportunidades, y estoy convencido que más allá del sueldo, ellos prefieren un trabajo formal cuando les trae beneficios laborales, cuando les trae derechos, porque si no reciben los beneficios del mercado formal, de las vacaciones, de cierto nivel de formalidad, de tener dignidad en tu espacio de trabajo; entonces se vuelve lo mismo que estar en un empleo informal. Eso tenemos que analizarlo juntos: ¿es un tema de costos o también es un tema de cómo hacemos que más jóvenes quieran estar en el espacio formal? En ese sentido, tal vez los beneficios laborales sean un incentivo para tener más jóvenes en la formalidad.

Pero no existen suficientes empresas formales para absorber a todos los jóvenes. ¿Qué se puede hacer?

Es verdad, no tenemos suficientes empresas grandes y formales en el Perú para absorber a todos los jóvenes que están saliendo de las universidades, pese al crecimiento económico que hemos tenido, y pese a que muchas empresas han surgido y se han consolidado. Estudios como los de Apoyo dicen que no tenemos la capacidad para absorber a todos estos jóvenes hoy, pero también se trata de promover que más empresas puedan volverse competitivas, y no solo se queden como pequeños emprendimientos que no van a dar mucho trabajo.

Y los jóvenes, si bien pueden encontrar oportunidades como freelance, pero, ¿son atractivas estas propuestas en términos de beneficios?

Tenemos que promover esta nueva lógica, de que más jóvenes quieren trabajar con libertad, sin que eso signifique que se atente contra ciertos beneficios. Creo que ahí tenemos mucho por discutir, porque la relación empresa/juventud está cambiando. Necesitamos jóvenes con más habilidades blandas, como respeto, responsabilidad, trabajo en equipo. En suma, mejores ciudadanos, gente que colabore, que trabaje en equipo, que sea responsable, que sea honrada.

 

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