Actualidad

Liderazgo: ¿cómo dejar de ser jefes para ser líderes?

Dejar de ser jefes para ser líderes no es fácil. Pero, si busca hacerlo, debe empezar por aprender a inspirar a otros.

Liderazgo: ¿cómo dejar de ser jefes para ser líderes?

El verdadero líder sabe inspirar a otros porque le añade un profundo valor a las metas que traza para la organización, porque el objetivo final es servir a otros y no servirse a él.

Para el profesor John Kotter, experto en liderazgo de la escuela de negocios de la Universidad de Harvard, el liderazgo no consiste en el ejercicio cotidiano de saber dar órdenes. Por el contrario, Kotter, quien ha reflexionado sobre el tema en decenas de publicaciones, considera que la base del liderazgo radica en saber influenciar en la gente, para que esta se empeñe voluntariamente en lograr los objetivos trazados por el líder. En ese sentido, mientras que el jefe posee autoridad sobre un grupo, el líder busca inspirar a un equipo de personas para que estas den lo mejor de sus habilidades hasta alcanzar el beneficio de la organización.

Según Kotter, un jefe, a diferencia del líder, no posee visión de largo plazo ni coherencia en sus convicciones. Tampoco cree en su gente ni la estimula para que crezca profesionalmente. No delega funciones, no confía en el resto. Dirige personas pensando a corto plazo sin preocuparse del futuro de la organización. Por ese motivo, el jefe, en situaciones de crisis, que exigen el trabajo en equipo de profesionales de primer nivel, fracasa. “Un jefe se rodea de segundones para que no lo opaquen. Un líder, en cambio, se rodea de personas talentosas porque no es inseguro y piensa más en la organización que en él mismo”, explica el profesor Ricardo Alania, Director del Área Académica de Factor Humano de Postgrado UPC.

Para Alania, en el mundo moderno, dada la rapidez con la que se ejecutan los negocios, si los jefes no se transforman rápidamente en líderes, las organizaciones perderán competitividad. En ese sentido, mucho se habla sobre la necesidad del manejo de habilidades blandas de parte de los líderes, como tolerancia a la ambigüedad, empatía, confianza, humildad, compostura, inteligencia emocional, entre otras. Según un estudio de la UPC y la firma Korn & Ferry de 2014, resulta clave manejar estas competencias para saber tomar decisiones con alta solvencia emocional en situaciones demandantes. No obstante, para Alania, más allá de poseer estas “soft skills”, el verdadero líder se diferencia del jefe por su nivel de inspiración.

“Para ser líder se necesita inspirar a otros a partir de una visión. Pero solo es posible inspirar a otros cuando se está inspirado. ¿Y cuándo se puede hacer eso? Cuando uno dirige una organización a partir de convicciones superiores, agregando un significado profundo a cada acción que ejecutamos”, responde Alania.

 

MENOS JEFE Y MÁS LÍDER

Para ocupar una jefatura, Alania considera que es importante poseer habilidades blandas que apunten al lado emocional, para saber desenvolverse de manera efectiva con otras personas. “Convocar convicción y lealtad de parte de los colaboradores requiere algo más que el título de jefe, y es ahí donde surge el liderazgo como una forma natural de gestionar personas más allá de dar órdenes, donde inspirar es un detonante maravilloso”, explica Alania. En todos los casos, será importante que los subordinados encuentren en el líder una persona solvente profesionalmente, con alto conocimiento en el sector en el que se desempeña. Pero, apunta Alania, el líder, más que ser un sabelotodo, debe empoderar al equipo en aquellos campos que no domina.

En esencia, el líder, más que mandar, añade una visión que convoca a todos alrededor de un mismo objetivo. Entre las diferencias que existen entre un jefe y un líder, Kotter identifica:

  1. El jefe planifica, organiza y controla, el líder establece directrices, involucra y motiva.
  2. El jefe fomenta la predictibilidad, el líder promueve el cambio.
  3. El jefe hace las cosas correctamente, el líder se encarga de hacer las cosas correctas.
  4. El jefe no rompe el status quo, el líder es disruptivo e innova.
  5. El jefe crea planes, el líder construye una visión.
  6. El jefe establece un marco a corto plazo, el líder está pensando a largo plazo.

Evidentemente, en teoría, el liderazgo es fácil de explicar, pero en la práctica existen un conjunto de factores que involucran incluso la personalidad. Pero, como dice Kotter, es posible convertir jefes en líderes empezando por un tema elemental: verdadera vocación para dar el salto. ¿Está listo para empezar su primera lección?

Tags relacionados

Espacio Patrocinado