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Los millennials en la oficina: ¿las empresas están preparadas?

Empresarios mayores los ven con desdén sin imaginar el salto en innovación que podrían aportar los millennials a las empresas

Los millennials en la oficina: ¿las empresas están preparadas?

Según los expertos, los millennials podrían llegar a reinventar la cultura corporativa de las empresas, pero solo si se les motiva y se les da la oportunidad de hacerlo.

Cuando los ahora mayores de 40 años "pagaban derecho de piso" en una oficina, los millennials descubrían que con internet no necesitaban salir de casa para conocer el mundo. Hoy, con suficientes años encima, los millennials salen en busca de un lugar en las empresas. Pero, ¿las compañías están preparadas para recibirlos? Revistas como Time, con la portada "The me, me, me generation", etiquetó a los nacidos entre 1984 y 2004 como narcisistas y perezosos, sobre todo por su perfomance en redes sociales. No obstante, según artículos de publicaciones como The New York Times, señalan que ellos están preparados para convertirse en un factor de determinante en los negocios del mañana, y articulistas de Fast Company indican que poseen la tabla de la salvación del management moderno. ¿Cuánto de cierto hay en que su individualismo los convertirá en el futuro del capitalismo post crisis global?

Mientras que empresas de headhunting recomiendan ofrecerles retos que se adapten a su forma de entender el mundo, miles de jefes de recursos humanos los rotulan como trabajadores precarios. Un comentado artículo de Vanity Fair, titulado “¿Los millennials realmente merecen su reputación de malcriados?”, señala que los jóvenes de entre 18 y 34 años están tratando de labrarse un camino diferente al de sus padres en términos laborales, quebrando paradigmas como el hacer carrera en una sola empresa o incluso revisar la verdadera necesidad de "estar" en la oficina. "Todos viven unidos por las redes sociales, y agobiados por las deudas, desconfían de la gente, no tienen apuro en casarse, y, a pesar de eso -o quizá por eso-, son optimistas sobre el futuro. Tienen una diferencia abismal, en todo aspecto, con las generaciones precedentes”, señala Vanity Fair, afirmando que muchos de sus jefes no los comprenden, a pesar de su enorme potencial en manejo de la tecnología e influencia para marcar tendencias.

Empresarios millennials como Mark Zuckerberg lo comprenden perfectamente, por ese motivo, ejecutivos jóvenes como él intentan que la edad promedio de sus trabajadores esté en el orden de los 25 años.

 

CAMBIAR EL MUNDO
En una carta abierta a los millennials, llamada “No se duerman durante la revolución” Jonathan Taplin, profesor de USC Annenberg Innovation Lab, el centro de investigaciones de la Universidad del Sur de California, señala que, si bien no tiene dudas de las maravillas de la revolución de internet, cree que en los próximos 20 años, millones de los trabajos para los que los millennials fueron entrenados podrían ser automatizados. Más optimista resulta la visión de Caleb Melby, columnista de Forbes, en un artículo sobre la revolución laboral de los millennials. “En lugar de estancarse en el tema de nuestra juventud y preguntarse sobre cómo podemos ser más compatibles en las responsabilidades que requieren de nosotros las empresas, convoco a que se abra el trabajo a propuestas innovadoras. Intégrennos correctamente y nosotros, los millennials, pondremos a bailar a sus empresas", dice Melby.

Para Melby, la gran pregunta es ¿quién querrá adaptarse primero? De la respuesta dependerá qué tan rápido -o lento- cambiará el mundo en los próximos años. Los grupos económicos peruanos más importantes lo comprendieron años atrás, sometiendo a sus empresas a profundos cambios generacionales. En una entrevista al empresario Juan Incháustegui, mano derecha de Eduardo Hochschild en el Grupo Hochschild, este recuerda como años, con el ingreso de Eduardo, hijo del fallecido fundador, entró una nueva camada de ejecutivos, por lo que se sintió en medio de un jardín de menores. “Tú entrabas a las reuniones de gerencia y parecía un wawawasi. Yo era el más veterano en años y veía a Eduardo manejando la empresa con chiquillos, donde la edad promedio era 37 o 40 años. Fue un cambio generacional violento”, dijo Incháustegui

Ahora que sabe más de las potencialidades de los millennials, ¿está preparado para el enorme salto que representará ofrecerles retos más ambiciosos? Esperemos que sí.

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