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Minería: ¿Cuáles serán los nuevos proyectos del 2019?

Magali Arellano, directora de Perú Top Publications, comenta cuáles serán los proyectos con luz verde a partir del 2020.

Minería: ¿Cuáles serán los nuevos proyectos del 2019?

La manera en la que estos proyectos serán desarrollados está enmarcada en las cuatro nuevas estrategias de inversión, que vienen realizando las empresas mineras.

La cartera de proyectos, según el Indicador PTP de Viabilidad de Desarrollo de Proyectos, elaborado por Perú Top Publications, alcanza la cifra de US$48,831.84 millones. La manera en la que estos proyectos serán desarrollados está enmarcada en las cuatro nuevas estrategias de inversión, que vienen realizando las empresas mineras, como exploración Greenfield y Brownfield, innovación para mejorar la productividad y la competitividad, crecimiento modular o redimensionamiento de los proyectos, y una mejor relación con las comunidades.

Por otro lado, la cantidad de proveedores de servicios mineros concentrados en el sur, 391 de un total de 6.000, exigen la creación de un clúster de proveedores mineros con sede en Arequipa, para atender al resto del país y países vecinos, como Antofagasta en Chile. Magali Arellano, directora de Perú Top Publicatios, editora que acaba de lanzar el libro “Las Minas del Perú”, en el que comparten datos de 650 proyectos y prospectos mineros al 2019, analiza el sector, señalando que hace falta adelantar las inversiones sociales, en aras de reducir la conflictividad.

¿Cómo está el panorama de las inversiones mineras?

Mucho más positivo y realista que años atrás, en la medida que vayamos a los números de forma más precisa. Nosotros, desde Perú Top Publications, hemos creado un indicador real para medir la inversión en el sector. Este se llama PTP de Viabilidad de Desarrollo, que indica la posibilidad real de que un proyecto entre en etapa de construcción, que es recién cuando comienza la inversión, tanto como construcción misma, ampliación o exploración. Estos proyectos se distribuyen en un semáforo. En él, en verde, tenemos 15 proyectos en proceso, con una inversión de US$14,000 millones, de los cuales US$3.000 se están ejecutando y US$11.000 son inversión neta.

De esos proyectos en verde, ¿cuáles son los más importantes?

Son varios proyectos. En cobre tenemos la ampliación de Toquepala, que entra en producción en 2018. Quellaveco, que producirá a 2022. Mina Justa, a 2021. Toromocho, para 2022. Ariana, a 2020. Es importante identificar los proyectos mineros a partir de su etapa de construcción porque hace más predecible su aporte al PBI a partir de la fecha en la que entran en producción. La mayoría de estos proyectos se empezaron a construir en 2015 y otros seguirán su proceso de construcción hasta el 2020. No podemos definir una cartera si no incluimos la inversión ejecutada, a nivel de producción, respecto de cuánto van a aportar a la producción nacional.

¿Cuál será el aporte de estos proyectos en términos de volúmenes?

Los de cobre elevarán la producción en 520.00 toneladas métricas finas entre 2018 y 2022. Los de oro serán otras 532.000 onzas al 2020. En plata representan 8.4 millones de onzas adicionales al 2020. En hierro son 32.5 millones al 2021. En zinc otros 34.000 toneladas al 2021. Y, en estaño, son 40.000 adicionales y en fosfatos otros 1.9 millones.

¿Qué proyectos están en amarillo?

Allí están identificados aquellos cuya construcción empezará al 2021, como Fosfatos del Pacífico, Tía María, Magistral, Ollachea, Pukaqaqa, San Gabriel, Los Chancas, Anubia, Haquira, Trapiche, Michiquillay, Zafranal. 

¿Cuáles son los clasificados en rojo?

Son construcción que demorarán hasta seis años. Allí figuran proyectos como  Crespo, Conga, Santa Ana, Galeno, La Granja, Los Calatos, Antilla, Bongará, Don Javier, Hilarión, entre otros.

¿El portafolio del que habla el ministerio de Energía y Minas, que supera los US$48.000 millones, es realista?

Lo interesante de nuestro análisis es ver las inversiones a partir de su ejecución, porque si no solo son expectativas, que podrán salir o no salir en el mediano o largo plazo.

¿Cuál debería ser la política del Estado para que esos proyectos lleguen a concretarse?

Lo primero es ejecutar obras tempranas en las comunidades, tal como lo señala el reglamento aprobado del Fondo de Adelanto Social (FAS). Es lo mejor propuesta para reducir la conflictividad en zonas aledañas a las minas y zonas de influencia indirecta. Las minas son proyectos que duran 15 o 30 años, pero muchas veces el impacto o el beneficio no se ve desde el inicio.

Se creía que los programas de Responsabilidad Social eran suficientes.

Lo que pasa con los programas de Responsabilidad Social es que estos se reducen con la caída de los precios de los minerales, que son épocas en las que las empresas mineras ya no son tan generosas. Muchas de estas compañías se han endeudado al 2016 de forma importantes, en el orden de los US$35.000 millones, hasta siete veces respecto al 2005, por sucesivas compras y fusiones. Vino la bajada de los precios y ahí todo cayó. La palabra ahora es “cautela”.

¿Qué estrategias de las empresas mineras son tendencia ahora?

Se conoce como Proyecto Greenfield aquel que se refiere a la realización de un proyecto desde cero, o aquel existente que se cambia en su totalidad. Los Proyectos Brownfield son aquellos en los que se aprovechan las instalaciones ya existentes y que son modificadas, aumentadas o mejoradas tras la adquisición de nuevos inversores. En exploración se ven mucho ambas tendencias, por lo que el mercado de la exploración ha crecido en 27%. Pero los geólogos esperan mensajes más contundentes para invertir. Gracias a estos enfoques ya no solo se busca invertir en la zona de influencia sino en los alrededores, saliendo de la zona de confort.

¿Se habla ya de proyectos más integradores?

Las empresas se endeudaron terriblemente, por lo que ahora muchas están pensando en planes de infraestructura compartida. Se habla más en voz alta del tren de minerales para proyectos como Conga, Galeno y Michiquillay en Cajamarca, lo mismo en la zona sur de Apurímac y Cusco, que tarde o temprano necesitarán un proyecto ferroviario. Otro tema es el de la competitividad, a partir de los clústeres mineros, que se han dado de forma espontánea, pero se necesita mayor participación de la empresa, el Estado y la academia. Arequipa posee concentraciones de empresas más importantes que Antofagasta, es hora de pensar en grande.

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