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Bjarke Ingels: el arquitecto emprendedor de Silicon Valley

Está a cargo del diseño de Googleplex, las nuevas oficinas de Google en Silicon Valley y de la Torre 2 del WTC en Nueva York.

Bjarke Ingels: el arquitecto emprendedor de Silicon Valley

El emprendedor Bjarke Ingels ha sido voceado los dos últimos años para recibir el premio Pritzker, considerado el premio Nobel de la arquitectura.

La arquitectura no solo expresa la visión del arquitecto en términos de forma, sino que delata, en su sentido más profundo, el sentido de una época. Para el arquitecto Bjarke Ingels, fundador de la firma de arquitectura Bjarke Ingels Group, cree que existen dos tendencias para explicar la fórmula que existe detrás de cada concepción. Por un lado, está la arquitectura basada en principios filosóficos del momento. Por otro, el alcance económico detrás de cada proyecto.

Sin embargo, para Ingels, cabe un tercer camino: una arquitectura utópica pero práctica, capaz de crear lugares perfectos desde un punto de vista económico y social. Espacios más eficientes y ecosostenibles, pero también atractivos y divertidos. Por ejemplo, un hospital psiquiátrico en forma de copos de nieve, complejos habitacionales que se asemejan a una montaña, estadios con playas artificiales, oficinas estatales totalmente transparentes y centros financieros ecoamigables.

VISIÓN DE EMPRENDEDOR

Estudió en la Royal Danish Art Academy School of Architecture la carrera de Arte, pero rápidamente desarrolló una atracción por la arquitectura. Trabajó durante dos años al lado del holandés Rem Koolhaas, eminencia global en materia de arquitectura y urbanismo, y ganador del premio Pritzker (2000), de quien se convirtió en uno de sus más destacados discípulos. En el año 2016, cuando fue elegido por la revista TIME como una de las 100 personas más influyentes del mundo, Koolhaas dijo que más que parecerse o ser heredero de tal o cual arquitecto, encarna una nueva tipología. “Bjarke es el primer gran arquitecto que desconectó por completo la profesión de la angustia”.

Según Koolhaas, Ingels está en sintonía con los pensadores de Silicon Valley, que quieren hacer del mundo un lugar mejor, pero sin ese retorcimiento existencial que las generaciones anteriores consideraban crucial para ganar credibilidad. Es decir, sensibilidad por la sostenibilidad pero con visión de emprendedor tecnológico, una mezcla de Paul Polman (Unilever) y Elon Musk (Tesla). Como ocurre con los gurúes del emprendimiento y del management, a Ingels suelen alabarlo por ser un buen comunicador. Pero también es criticado por transmitir mensajes que parecen tener más peso que su obra, y como pasa con los líderes tecnológicos, muchas veces su filosofía no calza con su ambición de empresario.

“¿Cuál es la proporción real de cinismo y sinceridad en sus palabras?”, se preguntó el periodista Mark Binelli, en un perfil sobre Ingels publicado por la revista Rolling Stone en 2016. Si bien Ingels desde ese año ha sido voceado como un candidato de peso para los premios Pritzker entre los años 2017 y 2018, existen personas que lo llaman “Mr. Render”, debido a sus fabulosas ideas en 3D que muchas veces no llegan a concretarse. Pero existen respuestas para hacer frente a dichas críticas. En 2015, cuando tenía solo 40 años, su firma reemplazó al estudio del danés Norman Foster, otro tótem de la arquitectura global, para construir el cuarto y último rascacielos del World Tarde Center (WTC), más conocido como la Torre 2.

JOVEN LEGADO

¿Cómo una persona tan joven llega a convertirse en un personaje tan influyente? Juan Lago-Novás, Director Master Architectural Management & Design en IE University, señala que es valioso para cualquier emprendedor: la importancia de considerar al líder como marca, y hacer los esfuerzos de comunicación para que el púlblico reciba un mensaje claro. “Un valor basado en el uso del lenguaje y en la estrategia de comunicación en base no solo al mundo arquitectónico, sino considerando también al resto de la sociedad".

Por otro lado, Ingels considera su legado en cada proyecto que lidera. “En general, los edificios que BIG construye son solo una fracción muy pequeña de todo el entorno construido. ¿Ha hecho todo lo posible para tener un impacto positivo en el mundo a través del trabajo? ¿Qué se hubiera dicho entonces del trabajo que nunca completó si el resultado de su aparente enfermedad hubiese terminado con su carrera?”, escribe Pilar Caballero para Archidaly Perú, a propósito del documental Big Time, en el que el director, Kaspar Astrup Schrøder, reflexiona sobre la excesiva carga laboral que lleva encima Ingels, encabezando el equipo creativo de los diversos proyectos alrededor del mundo, y ofrece pruebas tangenciales sobre ese desmesurado esfuerzo: descanso médico obligatorio por una conmoción cerebral, que no puede cumplir por sus compromisos.

Cabe preguntarse, ¿hasta qué punto un emprendedor está dispuesto a dar de sí para construir su propia marca, en un tiempo corto, para llamar la atención de la industria, de los consumidores y de los inversionistas? La marca personal y la comunicación representan un valor, pero en tiempos en los que el valor del equilibrio entre la vida laboral y personal cobra relevancia, existe una oportunidad de mejora en la breve biografía de este arquitecto, antes de que sea demasiado tarde.

¿Qué podemos aprender de querer ser BIG en todo?

 

 

 

 

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