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¿Qué debemos preguntarnos para saber si somos innovadores?

Compartimos cinco preguntas que deben hacerse emprendedores y ejecutivos para saber si su idea de negocio es disruptiva.

¿Qué debemos preguntarnos para saber si somos innovadores?

La innovación, además, aplica a productos, servicios o procesos internos en cualquier empresa, y no solo emprendimientos digitales.

Hoy, emprendedores, ejecutivos y profesores de escuelas de negocio utilizan las palabras “innovador” y “diruptivo” para cerrar cualquier frase. Son términos que sirven para expresar que sus emprendimientos, ideas de negocio o conocimientos poseen un componente novedoso, que los separa del resto de propuestas de la misma categoría. Sin embargo, se utilizan tanto, que ambos términos han perdido significado, sobre todo cuando se usan en proyectos que no son ni innovadores ni disruptivos. Por esa razón, según Charles Juárez, director de IpCorp Perú e Incubadora de Proyectos, comparte cuatro preguntas que podemos hacernos para determinar si nuestras ideas o negocios son realmente disruptivos.

Juárez propone basarnos en algunas de las interrogantes que se utilizan en la metodología Design Thinking, a partir del llamado “análisis de los 6 factores”. El objetivo es desarrollar una lista de preguntas que nos lleven de lo genérico a lo puntual, para ir acotando las propuestas de forma gradual, hasta llegar a la “semilla de oro”. El especialista señala que la innovación no es un concepto exclusivo de los emprendimientos digitales. Por el contrario, indica que aplica para productos, servicios o procesos internos en cualquier empresa.

4 PREGUNTAS CLAVE
Para saber si somos innovadores y disruptivos, Juárez propone hacernos estas preguntas:

1. ¿Cuánto he entendido y estudiado al cliente?

Esta pregunta busca muchas respuestas y el detalle de las mismas garantiza una investigación profunda. Es importante tener un listado detallado para hacer este análisis, porque se debe explorar al cliente con empatía para comprender sus necesidades a fondo. En esta etapa se debe experimentar de forma vivencial la experiencia del cliente. Si, por ejemplo, el producto o servicio es un bebé, Juárez aconseja comprender al bebé en todas sus dimensiones. Lo mismo pasa si se trata de una ejecutiva joven, un deportista adulto o un empresario jubilado, entre otros perfiles. Se debe probar la idea con los ojos y los zapatos del cliente o usuario.
Palabras clave: curiosidad, prueba y observación.

2. De todo lo que he entendido, ¿qué necesidad quiero cubrir?

Esta pregunta va del conocimiento del cliente hacia un primer listado de necesidades tangibles. Luego, debemos definir en cuál de todas nos enfocaremos. Esta es la etapa más importante. Pero, ¿cómo elegir la necesidad? Podemos empezar con un primer análisis superficial, identificando las necesidades más importantes, y agregándole a cada una la forma en la que podríamos atenderla. A partir de allí surgen otras interrogantes:
•¿Por qué debería hacerlo?
•Ayudo al 100% de los clientes satisfaciendo esta necesidad?
•¿Se puede satisfacer fácilmente? 
•¿Existen otras formas de satisfacer esta necesidad?  
Palabras clave: observación, análisis y necesidad real.

3. De la necesidad que quiero cubrir, ¿cuántas ideas he evaluado antes de elegir esta?

Esta pregunta busca cuestionar la rigurosidad de la generación de la idea. ¿Estamos probando lo primero que se nos vino a la mente? ¿Qué otras ideas se nos pueden ocurrir frente a esta necesidad? En esta etapa es importante asegurarnos de que muchas ideas hayan sido evaluadas. También se debe investigar qué ideas similares existen en el mercado, no solo local sino global. Y, si existen, debemos considerar: ¿podemos mejorarlas? Es el momento de la diferenciación y de la innovación propiamente dicha, donde el esfuerzo en plantearse soluciones conlleva a otras propuestas factibles y viables. 
Palabras clave: propuestas, factibilidad y experiencia de usuario.

4. ¿Puedo probar mi idea, recibir feedback, y luego mejorarla?

No hay una idea perfecta, por ello es importante probarla rápidamente, experimentar cómo funciona y empezar con el círculo de mejora continua hasta el nivel de poder ser comercializada. Luego, con el feedback del mercado, seguir mejorando la propuesta. Además de revisar la idea bajo el esquema de mantenibilidad y postventa, debemos incluir un análisis de economía circular que ya debería ser un estándar en cualquier nuevo proyecto. Recordemos que uno de los objetivos de la innovación es aprender del fracaso, por lo que se debe contar con mucha resiliencia.
Componentes clave: idea, marketing y networking.
  
LOS 6 FACTORES
Según Juárez, el análisis de los 6 factores es un esquema sencillo y rápido para evaluar la factibilidad de una idea o la resolución de una necesidad. En la primera parte están los componentes referidos al esfuerzo, que dependen de la persona. En la parte inferior están los componentes relacionados con la factibilidad técnica y el cliente. Para cada factor existe una serie de preguntas a resolver. 

(Parte superior)
¿Cuánto será la inversión (costo)?
De implementar
Para el cliente
¿Somos competitivos?

¿Cuánto tiempo?
De implementar
¿Ahorra tiempo el cliente?
¿Me pueden copiar?

¿Qué personas necesito?
Capacidades blandas y técnicas
Experiencia
Equipo multidisciplinario/específico

(inferior)
¿Cómo Planificar?
Evalúa, aprende y produce
Planifica
Ordenar la Información
Generar información

¿Qué Infraestructura?
Física
Tecnológica
Equipamiento

¿Cómo es el Cliente?
Preguntas de forma y fondo que nos hagan refexionar: ¿Quién es? ¿Qué necesita? ¿Para qué? ¿Cómo lo necesita? ¿Por qué?

A partir de estas interrogantes, ¿dirías que tu idea de negocio es realmente innovadora?

 

 

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