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¿Cómo el Internet pudo seguir funcionando en dos huracanes?

A pesar de que miles de hogares y negocios se inundaron en Miami y Texas, se mantuvo firme la pesada maquinaria digital.

¿Cómo el Internet pudo seguir funcionando en dos huracanes?

El 10 de septiembre del 2017, se perdió el suministro de energía eléctrica, pero produjo su propia electricidad con los generadores.

En uno de los nódulos pertenecientes a la médula de la industria que hace que el internet siga funcionando, los empleados se refugiaron de la peor parte del huracán Irma en un cubo de las escaleras dentro de un edificio de siete pisos ubicado en el centro de Miami. Cuando se fue la electricidad, de forma instantánea se encendieron generadores de diésel para mantener las luces prendidas y evitar que se apagara en internet.

En Houston, en otro de esos nódulos, llamados “centros de datos”, el huracán Harvey metió tanta agua que se pudo ver un pez mientras se sacudía en el muelle de carga, pero las defensas físicas resistieron.

Otro centro de datos, ubicado al oeste de Houston, estaba tan bien preparado para la tormenta —con generadores de respaldo, literas y duchas— que ahí se quedaron los familiares de los empleados que fueron desplazados y los alguaciles federales de Estados Unidos lo utilizaron como cuartel general hasta que pasó el mal clima.

“No era el arca de Noé, pero sí que se parecía”, afirmó Rob Morris, socio director y cofundador de Skybox, la empresa que maneja el centro.

A pesar de que parecen inmateriales, el internet y la nube dependen de una vasta infraestructura industrial que consiste en centros de datos que están conectados por medio de una red extendida de fibra óptica. Las instalaciones están llenas de servidores que no pueden funcionar sin electricidad y refrigeración ni siquiera durante una fracción de segundo. Estos servidores son computadoras con forma de caja que procesan datos para instituciones que van desde hospitales, agencias del orden público y bancos hasta sitios web de noticias, correos electrónicos y pronósticos del clima.

Sin embargo, aunque millones de personas dejaron de tener electricidad en toda Florida, y miles de hogares y negocios se inundaron en Miami y Texas, se mantuvo firme la pesada maquinaria digital en el corazón del internet y la nube.

A pesar de que la tormenta inhabilitó algunas torres de teléfonos celulares y conexiones a nivel local, Jeff Eassey, un gerente de Digital Realty quien se instaló en el edificio de Miami, señaló que el centro nunca dejó de procesar y transmitir datos. El 10 de septiembre, se perdió el suministro de energía eléctrica alrededor de las 8:30 a. m., pero produjo su propia electricidad con los generadores.

Cuando se calmó la tormenta y salió del edificio, Eassey dijo que de inmediato vio el efecto que habían causado Digital Realty y otros centros de datos al mantener sus servidores en funcionamiento.

“Todos hablaban por teléfono, realizaban búsquedas en ellos y el comercio que utiliza el internet para hacer negocios estaba en marcha”, mencionó.

Una lista de los principales clientes de Digital Realty demuestra por qué son tan importantes estos operativos: entre sus clientes están IBM, Facebook, CenturyLink, Oracle, Yahoo, Morgan Stanley, AT&T y JPMorgan Chase, entre otros.

Dentro de los centros, el trabajo que se realiza durante un desastre natural puede ser abrumador. Una empresa, EdgeConneX, se quedó sin suministro de energía eléctrica durante tres días en un centro de datos de Miami, dos días en un centro en Jacksonville, Florida, y dos días en unas instalaciones en Atlanta. No obstante, Rich Werner, director de operaciones de la empresa, afirmó que se encendieron los generadores de respaldo y nunca se interrumpió el servicio.

“En mi opinión, las operaciones de los centros de datos son 362 días de aburrimiento”, comentó Werner. “Y después llegan estos huracanes y son tres días de arrancarte el cabello”.

No hay estándares legales para los centros de datos a menos de que tengan servidores que sirvan a clientes como agencias gubernamentales, las cuales requieren de protecciones especiales.

Sin embargo, una organización profesional, Uptime Institute, con sede en Seattle, califica las instalaciones en cuatro niveles de resistencia para eventos como tormentas, sismos y fallas eléctricas comunes y corrientes: posiblemente sea una de las razones por las cuales el internet funcionó de modo loable durante los huracanes. Los ingenieros del instituto “van al sitio y desenchufan todo”, señaló Mark Harris, vicepresidente sénior de mercadotecnia, “y para recibir la certificación todo debe seguir funcionando”.

“Así que, cuando pasa un huracán, un tornado o una tormenta de hielo, todo el centro de datos resiste estos factores externos porque ha sido diseñado para eso”, agregó Harris.

Durante Harvey e Irma, estas medidas al parecer sirvieron, dijo Doug Madory, director de análisis de internet de Dyn, una empresa de optimización de rendimiento de red que tiene servidores en un centro de datos de Miami. “No me he enterado de que algún servicio central de internet haya dejado de funcionar”, mencionó.

Todos los involucrados en el negocio aseguran que es fundamental la preparación exhaustiva. James M. Palmieri, vicepresidente de operaciones para los centros de datos de Digital Realty, afirmó que, mientras Irma se acercaba al edificio de Miami, los ingenieros llenaron los generadores de diésel, llamaron a Eassey desde Atlanta para que dirigiera las operaciones y esperaron a ver qué tan fuerte sería el huracán.

“La tormenta empeoró”, mencionó Palmieri, y agregó que en ese punto, “el verdadero problema es, ¿cómo podemos estar seguros de que nuestros empleados estén protegidos?”

Eassey comentó que casi 14 personas en el edificio —entre ellas empleados, clientes y personal de seguridad— se reunieron en la sala de conferencias del sexto piso aquella mañana de viernes y se percataron de que la gravedad de las condiciones, el tráfico pesado y los albergues sobrepoblados de la zona indicaban que era demasiado tarde para irse. Con muros de concreto reforzado y vidrios pesados, decidieron que el edificio era el lugar más seguro en el que podían estar. Se tranquilizaron los ánimos.

“La mayoría de estas personas son miamense curtidos”, señaló Eassey. “Yo era el foráneo. Estaría exagerando si dijera que alguien estaba nervioso o sentía pánico”.

La parte más fuerte de la tormenta pasó durante el fin de semana y, cuando se fue la electricidad, el centro estuvo preparado con generadores de diésel y un tanque con capacidad de 40.000 litros lleno de diésel en el sitio.

 

Autor: James Glanz
© The New York Times 2017

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