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Estados Unidos: ¿Por qué descendió el número de economistas mujeres?

Como la economía tiene influencia sobre las políticas públicas, muchos debates probablemente serán dominados por las voces de los hombres.

Estados Unidos: ¿Por qué descendió el número de economistas mujeres?

En casi todos los niveles de preparación y todas las categorías profesionales dentro de la economía, las mujeres son una minoría.

Durante décadas, el número de mujeres que estudiaba Economía parecía aumentar, aliviando la escasez persistente de economistas profesionales de sexo femenino en Estados Unidos. Pero ese progreso se ha detenido.

Nuevos datos indican que la proporción de mujeres que estudian la materia en las universidades de Estados Unidos se ha estancado e incluso la cantidad de potenciales economistas de sexo femenino puede estar disminuyendo.

Ese patrón sería inquietante en cualquier campo académico, pero debido a que la economía tiene una influencia enorme sobre las políticas públicas, significa que muchos debates importantes probablemente serán dominados por las voces de los hombres durante décadas por venir.

En casi todos los niveles de preparación y todas las categorías profesionales dentro de la economía, las mujeres son una minoría. Y tienen menos probabilidades que los hombres de progresar a cada paso sucesivo en la trayectoria profesional, así que este desequilibrio es más pronunciado en los niveles más altos.

Esta situación ha sido calificada como un “conducto con fugas”, pero siempre que números cada vez mayores de mujeres entraban a ese conducto, el número de economistas del sexo femenino seguía subiendo.

Sin embargo, un nuevo reporte de un comité de la Asociación Estadounidense de Economía ofrece un panorama sobrio.

Muestra que desde principios del siglo, no ha habido un aumento en la proporción de mujeres que entran al “conducto” para llegar a ser economistas profesionales.

Un sinfín de estudios meticulosos ha encontrado barreras sistemáticas a las mujeres tras volverse economistas profesionales. A menudo se exige que cumplan con estándares más altos en el trabajo escrito y no se les da crédito por investigación escrita con hombres.

Las evaluaciones de profesores a estudiantes tienden a ser sesgadas contra las mujeres, mientras que los debates periodísticos sobre la investigación económica muchas veces relegan a las mujeres a un papel secundario.

Las políticas de incapacidad paterna aparentemente neutrales con respecto al género han exacerbado las inequidades de género porque los hombres a veces usan sus incapacidades para promover sus carreras laborales, mientras que las mujeres pasan su tiempo dando a luz, amamantando y recuperándose.

Además, se ha encontrado que un popular foro de discusión en línea a menudo sexualiza o trivializa a las mujeres y su trabajo. Y otro estudio ha descubierto que la economía es una “anomalía” entre los campos académicos debido a una “persistente brecha de género en la promoción que no puede explicarse fácilmente por diferencias en la productividad”.

Janet Yellen es la única presidenta que ha tenido la Reserva Federal, e incluso Yellen previamente no consiguió cátedra en la Universidad de Harvard. Nunca ha habido una Secretaria del Tesoro de EU. Sólo tres mujeres han sido presidentas del Consejo de Asesores Económicos, y ninguna bajo un Presidente republicano.

La escasez de economistas de sexo femenino ya ha tenido consecuencias importantes.

Considere que en una encuesta del 2014 a economistas, el 63 por ciento de las mujeres dijo que los ingresos en EU deberían distribuirse de forma más equitativa, comparado con sólo el 45 por ciento de los hombres. Las economistas tenían 13 puntos porcentuales menos probabilidades de decir que el Gobierno de EU es demasiado grande, 18 puntos porcentuales menos probabilidades de decir que EU tiene una regulación gubernamental excesiva, y 20 puntos porcentuales más probabilidades de señalar que se debería requerir que los patrones brinden seguro médico a los trabajadores.

Las estadísticas más impactantes de todas vienen de una encuesta realizada hace más de 20 años, en que el 98 por ciento de las economistas estuvo de acuerdo con la afirmación de que “hay una red de hombres blancos conservadores en la profesión de la Economía”. Una mayoría menor de los hombres estuvo de acuerdo.

Sin más mujeres en la profesión, es probable que persista esa clase de red.

 

Autor: Justin Wolfers
© The New York Times 2018

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