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Gestión pública: ¿Cuáles son las acciones para aplicar en Lima?

La gestión moderna de las ciudades ha puesto como eje de la gestión pública al ciudadano, como centro de todos los procesos.

Gestión pública: ¿Cuáles son las acciones para aplicar en Lima?

Lima posee 43 distritos, cada uno con su propia estructura administrativa, en los que en la mayoría de los casos, el 85% del presupuesto se consume en gasto corriente. Foto: Alessandro Curraino/El Comercio.

Para los más destacados urbanistas peruanos, la administración de la capital es totalmente ineficiente. Para comenzar, porque se intenta gestionar una ciudad desde diferentes poderes locales, incapaces de establecer una visión de largo plazo para la metrópoli. Lima posee 43 distritos, cada uno con su propia estructura administrativa, en los que en la mayoría de los casos el 85% del presupuesto se consume en gasto corriente. Se trata de jurisdicciones que usualmente no expresan entre sí ninguna diferencia geográfica ni cultural.

De los 43 distritos, existe un grupo de 13 comunas bastante similares en términos urbanos, que poseen en promedio 7 km². A pesar de que podrían proyectarse como una unidad territorial, con un plan urbano colectivo, así como políticas comunes en trasporte, seguridad ciudadana y gestión del espacio público, esto aún no sucede. Solo en casos excepcionales, como Miraflores y San Isidro. Y más aún, cuando la capital está dividida en dos partes, en Lima y Callao. Aunque, ambas regiones enfrentan los mismos desafíos, en términos de transportes, espacio público y seguridad, se trata de dos administraciones equivalentes donde se entreveran y se diluyen las competencias.

Para analizar precisamente qué buenas prácticas se podrían aplicar para una mejor gestión de la ciudad, conversamos con el profesor Alfredo Zamudio, Director Académico del Área de Administración de Postgrado UPC.

¿Cuál es el elemento más importante para una buena gestión de la ciudad?
En el mundo moderno, lo que busca una gestión local es definir políticas y objetivos que mejoren la gestión pública en función del ciudadano. Hoy, el ciudadano se ha convertido en el eje de la gestión de la ciudad. A diferencia de otras épocas, cuando la gestión era más abstracta, el ciudadano ahora se ha convertido en el cliente. Por lo tanto, cada norma que se emite, cada decisión que se toma, debe pensarse de forma estratégica en base al ciudadano.

Y, en términos se servicios públicos, ¿qué caracteriza a una buena gestión?
Las gestiones exitosas están promoviendo los estímulos económicos para trabajar con diferentes empresas privadas, de tal forma que se ofrezcan mejores servicios públicos. Es decir, para que las empresas de telefonía, de gas, de agua, de saneamiento, entre otras, brinden mejores servicios, los gobiernos locales estimulan beneficios para que estas empresas eleven la calidad de su oferta.

En ese sentido, ¿se promueve hasta cierto punto una desregulación que facilite la gestión de los actores privados?
Hay una clara tendencia hacia la desregulación, de tal forma que la administración solo se encarga de regular aquellas fallas que existen en el mercado. En ese sentido, opera una lógica no paternalista, que supervisa exclusivamente los desfases que se pueden producir, y hacen sostenible la gestión en el largo plazo.

¿Qué rol juega la simplificación de los trámites en este campo?
La simplificación administrativa es el complemento de la desregulación. Parte de esta tendencia también es optimizar los recursos. Bajo la lógica operativa, pensamos a veces que 2 + 2 = 4. Pero, en una lógica más abstracta, en la que entra la maximización de los procesos o las sinergias, 2 + 2 =6. Es decir, en el pasado, un gestor de la ciudad pensaba en cómo distribuir recursos. Hoy, un gestor administra los recursos pensando en la optimización y la mejora continua.

Gestión pública: ¿Cuáles son las acciones para aplicar en Lima?

Pero, cuando se trata de un espacio público con transporte urbano, se necesita más bien de regulación de parte de la administración de la ciudad, ¿es correcto
En estos casos sí, porque las empresas privadas que brindan estos servicios deben estar sometidas a una regulación que las haga cumplir normas estrictas. Finalmente, el transporte público, en las ciudades modernas, no solo sirve para trasladar personas, sino que se ve como un elemento que promueve la felicidad y genera calidad de vida. Por eso muchas ciudades en Europa, y ya en algunas partes de América Latina, como Brasil, Argentina, Colombia y Chile, se promueve el uso de la bicicleta, como una forma de evitar el caos vehicular, generando una mejor sensación de vida.

¿Pero el problema de Lima no pasa por un tema jurídico, al tener que administrar 43 distritos de forma casi independiente, con normas que se superponen entre los gobiernos locales y el poder metropolitano?
Más que un tema jurídico es un tema de gestión. La lógica de la mayoría de alcaldes de Lima es recortar áreas verdes para agregar más pistas de asfalto, contraviniendo toda una tendencia a nivel global. Distritos como San Borja, Miraflores y San Isidro son la excepción, y poseen las mismas normas y problemas que la mayoría de distritos.

¿Es solo cuestión de voluntad política?
Más diría que es cuestión de pensar de manera diferente, de forma disruptiva y con innovación. En Barcelona, por ejemplo, cada vez que hay conciertos, no se producen grandes colas, porque los estadios tienen como 30 entradas y las personas se distribuyen de forma eficiente entre todas. En cambio, en Lima, cada vez que hay un concierto en el Estadio Nacional, se cierran calles por las enormes colas, porque el estadio solo tiene dos entradas, generando congestión y caos vehicular.

Pero llama poderosamente la atención que el alcalde de Lima, Luis Castañeda, vaya en contra de toda esta tendencia mundial de ciudades más sostenibles, que ponen al peatón como eje del sistema de transporte, y al vehículo particular como la última rueda del coche.
En la Municipalidad de Lima hace falta un equipo de gente calificada que vaya y recorra el mundo, para tomar las mejores prácticas. Hay muchos ejemplos de alcaldes que han tomado buenas decisiones en función de las personas, que podrían servirle de ejemplo al actual alcalde.

El accidente en el Cerro San Cristóbal, los incendios, la falta de proyectos vehiculares integrales, ¿hablan de una falta de visión de la ciudad?
Más que falta de visión creo que hay falta de decisión. Se deben declarar en emergencia muchas zonas comerciales tugurizadas, el transporte urbano, que en muchas partes de la capital está colapsado, pero no veo que se haga nada de eso. Hay mucho talento y materia gris para recurrir a un sinfín de fórmulas, pero no se toman decisiones quien sabe por qué.

 

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