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Los inversionistas sociales: ¿quiénes son?

Conoce a los empresarios que buscan éxito pero también buscan tener un impacto positivo en el planeta y la sociedad

Los inversionistas sociales: ¿quiénes son?

Los inversionistas sociales tratan de incluir sus posiciones éticas, morales e ideológicas en sus proyectos, emprendimientos o próximas inversiones, sin pensar en la rentabilidad o retorno.

Valor, según la primera acepción de la Real Academia de la Lengua, significa “satisfacer las necesidades, proporcionar bienestar o deleite”. Con sabiduría, la academia hace el distingo entre los valores económicos de los valores de satisfacción de espíritu. Mientras que en el mundo empresarial la palabra valor expresa el contenido monetario de cada factor en la cadena de producción, desde que se extrae materia prima hasta convertirse en producto final, en el universo de lo abstracto el valor dependerá de las jerarquías que definen los individuos para medir el grado de bienestar que les producen las cosas. Las escuelas de negocio han producido una vasta literatura sobre lo que significa la creación de valor. Por décadas, la visión economicista concluyó que la misión de la empresa privada era exclusivamente generar rentabilidad para los accionistas.

Sin embargo, después de décadas de capitalismo, en el que no pocos excesos éticos, legales o morales se cometieron en nombre del dinero, los empresarios comprendieron que las empresas podían asumir compromisos mayores no solo con sus accionistas. De esta reflexión surgieron las acciones de filantropía corporativa o responsabilidad social empresarial, en las que las empresas hacen sus mayores esfuerzos por contribuir con aquellos grupos humanos vinculados a su operación, destacando la labor con las comunidades en el caso de las empresas que operan en el sector de los recursos no renovables. No obstante, como cada grupo tenía un significado distinto de valor, pese a todo el esfuerzo que se hacían las empresas, el alcance de los proyectos de responsabilidad era limitado, generando nuevos espacios para los conflictos.

Hoy en día, gracias a conceptos como Creación de Valor Compartido, de expertos en temas de negocios como Michael Porter , muchos empresarios empezaron a desarrollar emprendimientos que aporten valor no solo en términos de rentabilidad, sino en lo que respecta al impacto social. Conforme crece la preocupación por los desafíos para la humanidad, como la lucha contra la pobreza, el acceso a vivienda o el cambio climático, muchos empresarios evalúan sus próximos proyectos considerando que sus retornos también se reflejen en la calidad de vida de las comunidades locales, el cuidado del medio ambiente y el impacto social.

Mientras que los retornos en la industria del private equity varían en función del tipo de inversión, con retornos de entre 25 a 30% anual, los inversionistas de impacto sacrifican parte de sus ingresos con tal de hacer lo correcto, con retornos del orden del 15% .

 

RETORNOS TANGIBLES

La inversión de impacto significa invertir para obtener un retorno vinculado a un impacto social. Una reciente encuesta entre inversionistas en Estados Unidos encontró que aproximadamente una tercera parte de los inversores de alto valor está interesado en invertir parte de sus activos en proyectos sociales. Más que invertir en responsabilidad empresarial, se trata de comprar acciones de empresas que uno considera que están haciendo lo correcto. Los retornos para este inversionista pueden ser tangibles o intangibles. A veces se traducen en un reconocimiento a la empresa, que le da un mejor posicionamiento en el mercado frente a la competencia, como por ejemplo las empresas que compran bonos de carbono, como Disney o Pacífico Seguros.

Se consideran otro tipo de retornos en el proceso de reclutamiento de talentos, porque muchos profesionales basan su decisión de elección de trabajo, más que en el salario, en el impacto social de la empresa en la que trabajarán, tal como lo refleja un estudio de la consultora Deloitte. Incluso existen alumnos que eligen su universidad sobre la base del impacto social de estas en la sociedad. En el caso de las capacitaciones a proveedores o empleados, el retorno podría ser cuantificable al traducirse en menores costos o una mejora del producto, al igual que al invertir en la mejora de infraestructura en la localidad en la que se opera, como lo hacen las empresas extractivas al construir carreteras o escuelas.

Para invertir en proyectos de impacto social, los inversionistas deben tener en cuenta dos factores:

 

1. Examen de conciencia. La inversión socialmente responsable no es tan simple como tomar la decisión de comprar, por ejemplo, un fondo de índice S&P 500. Se trata de emparejar los valores a sus inversiones, lo cual es una decisión más emocional y lleva tiempo.

2. No hay mucha información en el mercado. Para adquirir acciones de empresas en la bolsa o participar de emprendimientos en fondos de inversión, existe abundante información de parte de los gestores. En cambio, en lo que respecta a proyectos de impacto social, no hay data.

 

Ahora que sabe que es posible invertir con conciencia social, ¿dónde pondrá su dinero mañana?

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