El comercio

La cocina de la paz en Colombia

La cocina los salvó. Ex guerrilleros y ex militares que dejaron las armas por la cocina

En este restaurante las paredes no existen. Cuando uno ingresa al local de El Cielo de Medellín pasa a un espacio libre de barreras. Tanto los platos como la filosofía del restaurante de Juan Manuel Barrientos reflejan eso: la convivencia a partir de las diferencias, sin prejuicios.

Uno de los primeros platillos que llega a la mesa es una sopa de tomate. El caldo no es rojo, ha sido clarificado hasta tomar una tonalidad medio amarilla. La ruptura del estereotipo no solo es evidente, es el primer paso para disponer el paladar a nuevas experiencias.

Tal como ocurre en el salón, la cocina funciona a cielo abierto y la reconciliación ahí se abre paso. Entre fogones, ex guerrilleros de las FARC, ex soldados del ejército colombiano y ex paramilitares preparan juntos las partidas que después llegarán de forma impecable a las mesas.

En la cocina de El Cielo la paz se cocina desde el 2007, ha cambiado la vida de más de 200 personas y hoy es el reflejo de la añorada reconciliación en la sociedad colombiana.

Los protagonistas de la paz

Rubén Romero, ex soldado del Ejército de Colombia

Rubén Romero era feliz cocinando arroz junto a sus abuelos en Urabá, Antioquia. Al igual que sus coterráneos, su vida estuvo marcada por la guerra desde que era un niño, cuando su madre embarazada murió en uno de los violentos toques de queda.

Proveniente de un hogar campesino, Rubén vio en el ejército colombiano una alternativa para salir de la zona dominada por las FARC y los paramilitares. Dos años después de unirse al ejército, en el 2008, la guerra volvió a marcarlo: perdió una pierna y parte de la vista al caminar por un campo minado durante una campaña militar.

Rubén Romero sentado en el salón de El Cielo de Bogotá.

Cerrar la pesadilla no ha sido fácil para Rubén, pero no carga rencores. Muestra de ello es el trabajo que hace en la cocina de El Cielo, donde comparte espacio, conversaciones y horas de labor con ex guerrilleros de las FARC, el grupo responsable de la mina antipersonas que pisó y por la que quedó mutilado.

“Aquí queremos ser un ejemplo. Colombia no es solo guerra, trabajamos incansablemente por la paz”, sostiene Rubén con un envidiable temple a sus 28 años.

Dulce María, ex guerrillera de las FARC

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Con estas mismas manos, que antes guardaban explosivos, ahora Dulce María decora los platos de El Cielo.

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Dulce María es una mujer desmovilizada de las FARC – como se le suele denominar a los guerrilleros que dejaron las armas -. Ella perteneció al quinto frente de la guerrilla y, hace tres años, dejó de esconder explosivos en su casa para empuñar herramientas de cocina."Un soldado me dijo que me iban a matar. Esa noche que me escapé, llegaron a mi casa para matarme"

Hoy ella se encarga de las partidas en El Cielo de Medellín. Dulce María tiene 32 años y, por decisión y seguridad, se presenta con el mismo nombre que le puso a su hija. Es originaria de Urabá – al igual que Rubén Romero-, una de las zonas más golpeadas por la guerra en Antioquia, Colombia.

“Un día, un soldado que también trabajaba con los paramilitares me dijo que me iban a matar, que me fuera si no quería que pasara una masacre en mi casa. Esa noche que me escapé con mis hijos, llegaron a mi casa a buscarme para matarme”, relató Dulce María a El Comercio en Medellín.

Esta es la historia de una ex guerrillera que cada noche viaja con sus pensamientos hasta cada uno de sus cinco hijos, alejados de ella por una guerra que espera encuentre fin después de 52 años.

Jorge Luis, ex soldado del Ejército de Colombia

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Jorge Luis sentado en el salón de El Cielo de Medellín.

Escucha su historia

Jorge Luis es uno de los pocos colombianos que ha recorrido su país casi por completo. “Solo me quedó por conocer un departamento”, comenta este ex soldado del Ejército de Colombia, quien a partir de su enrolamiento tuvo la oportunidad de viajar por todo el territorio colombiano, facilidad de la que muy pocos gozan.

“Si usted no perdona, ni usted va a estar en paz”Jorge Luis tiene 43 años y es originario de Tolima, departamento colombiano que ha padecido por la guerra. El ex soldado es escueto y aún mantiene la firmeza que aprendió en el ejército, pero está convencido en que el perdón es el camino para lograr la reconciliación de su país.

“Si usted no perdona, ni usted va a estar en paz”, comenta Jorge Luis, quien durante lo que ha vivido de la guerra ha tenido que ver morir a muchas personas de los dos bandos. “Todo mundo puede cambiar. Cuando uno tiene paz interior, tiene paz con el prójimo”, confiesa el ex soldado que hoy, en lugar de caminar entre la frondosa selva colombiana, se desplaza por la cocina como auxiliar en la preparación de carnes.

El cielo de la esperanza

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Juan Manuel Barrientos, quien hace posible una nueva vida para ex guerrilleros, ex soldados y ex paramilitares.

Además del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, hay otro Juan Manuel que va en busca de la paz en Colombia. Desde la cocina de El Cielo, Juan Manuel Barrientos ha logrado la reconciliación de ex guerrilleros, ex soldados y ex paramilitares. Ellos no solo han logrado perdonarse entre sí, sino perdonarse a sí mismos.

La esperanza de una sociedad colombiana menos polarizada y más unida deja de ser un sueño al cruzar las puertas del restaurante que Barrientos tiene en Medellín, Bogotá y Miami junto a su familia.

Es una tarde soleada en Medellín y Juan Manuel recibe a El Comercio en “El Taller”, ubicado en El Poblado. Se trata de una casa, aún en construcción, donde volcará y hará realidad toda la creatividad que lleva en la sangre.

Vestido completamente de blanco, nos hace pasar a su estudio para comentarnos sus planes como cocinero, como creativo, como buscador incansable de la paz.

Juan Manuel se reparte en cada una de sus funciones con la Fundación El Cielo, los restaurantes El Cielo y el taller que está montando.

Aunque está a punto de partir hacia Europa, en una gira que le tomará cerca de un mes, hace una pausa para explicarnos cada uno de sus proyectos sociales y gastronómicos.

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La cocina de El Cielo

“La experiencia de El Cielo es la estimulación de los sentidos. Es un menú degustación basado en la cocina tradicional y ancestral colombiana, llevados a una nueva interpretación de cocina de autor y con una investigación en neurociencias para la estimulación de los sentidos”, destaca Juan Manuel, un joven cocinero de 33 años, con grandes aspiraciones, formado en Medellín, con estudios en Argentina y prácticas en restaurantes como Arzak, en San Sebastián.

La cocina de El Cielo

El restaurante El Cielo es un lugar innovador en todos los sentidos, tanto social como gastronómico. En Bogotá, Juan Manuel cuenta con una biblioteca de sabores que ha ido nutriendo con cada uno de sus viajes, así como los de su equipo. De ahí salen los nuevos aportes a sus cartas, reto que Juan Manuel asume al menos tres veces al año.

La fundación El Cielo

Hace nueve años, Juan Manuel abrió las puertas del restaurante El Cielo en Medellín y, un mes después, echó a andar la Fundación El Cielo, un espacio de inclusión social a través de la cocina. Juan Manuel Barrientos es un convencido de los cambios que se pueden gestar alrededor de una cocina y él, por convicción, los hace posibles.

Hace tres años, la Fundación El Cielo empezó a reinsertar al entorno laboral a desmovilizados de las FARC, uno de los pasos más contundentes en el proceso de paz emprendido por Juan Manuel y su equipo.

La fundación El Cielo

¿Cuál será el rol de la Fundación El Cielo de ahora en adelante? “Van a llegar menos soldados heridos y más desmovilizados, lo cual es bueno”, comenta Barrientos, una de las personas que votó por el “Sí” en Medellín, uno de los bastiones que rechazó el acuerdo de paz en el plebiscito del domingo 2 de octubre. “Las cosas de verdad pueden cambiar para bien”, concluye Juan Manuel.

El Taller hipersensorial

Otra de las atenciones de Juan Manuel es el desarrollo de su taller creativo, primero en Colombia, y que se centrará en la innovación.

“El taller es un espacio hipersensorial. De aquí saldrán los menús para Bogotá, Medellín y Miami. Se creará un comedor para ocho personas, donde controlaremos todo: temperatura, ambiente, olor, luz, visual, todo”, detalla el líder de El Cielo.

Con este espacio hipersensorial él y su equipo esperan llevar la creatividad a su máxima expresión.

La fundación El Cielo

Barrientos es claro al establecer distancias respecto a su labor y el tema político que se ha gestado alrededor de las negociaciones de paz: en El Cielo se abocan exclusivamente a realizar un trabajo social, lejos de la palestra política. “Nos empezamos a dar cuenta de que la gente no estaba dando oportunidades a personas que nada tenían que ver con la parte política de la guerra”, señala Juan Manuel.

“No eran cabecillas. Eran jóvenes que si no encuentran oportunidades, se van para la guerra. Empezamos a generar proyectos de reconciliación a través de la cocina para que los desmovilizados y soldados tuvieran la oportunidad de conocerse y perdonarse”, comentó Juan Manuel Barrientos a El Comercio.

En la Fundación El Cielo 200 personas han cambiado su vida. “Entran siendo víctimas o victimarios y terminan siendo colombianos en paz. Su calidad de vida mejora, totalmente”, remarca Juan Manuel, quien al mismo tiempo recalca que Colombia se merece una oportunidad para superar las estigmatizaciones.

Durante 52 años Colombia vivió enfrentada. En este tiempo, 260 mil personas murieron en el fuego cruzado, protagonizado por el ejército colombiano, la guerrilla de las FARC y los paramilitares. Decenas de ciudadanos desaparecieron, se registraron siete millones de desplazados y se cometieron crímenes: violaciones, secuestros; así como desgracias irreversibles causadas por las minas antipersonales.

créditos

investigación y textos
Alicia Rojas
video y fotos
Claudia Inga
Alicia Rojas
Cortesía de El Cielo
edición de video
Antonio Álvarez
diseño y desarrollo
armando scargglioni carpio
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