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La lucha de las "otras" mujeres en el Perú

El Día de la Mujer llama la atención sobre la desigualdad por género que aún hoy está presente en nuestro país; sin embargo, también existe un gran grupo al que no se incluye en esta problemática: las lesbianas, bisexuales y mujeres transgénero.

Solo en Lima, de cada 10 mujeres lesbianas y bisexuales, 4 ha sufrido violencia familiar y 2 ha sido víctima de violencia sexual. Lo peor que algunos en algunos casos se trata de violaciones “correctivas”. Pese a esta dolorosa realidad, aún no existen políticas públicas para ellas o para la población LGBTIQ (Lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, intersexuales y queer). De hecho, ni siquiera las censan.

Malú Machuca, socióloga y coordinadora de proyectos y contenidos del colectivo No Tengo Miedo, conoce estas cifras porque las ha elaborado ella misma junto a su equipo en un diagnóstico sobre la situación de la población LGBTIQ en Lima Metropolitana, presentado en el 2014. Este año tienen previsto un nuevo informe incluyendo a más regiones.

Pero más allá de estadística, conoce las historias detrás, el dolor, el miedo y la exclusión por no encajar en el rol de hombre y mujer que nos inculcan desde la infancia. También sabe que las lesbianas y mujeres transgénero son las más vulnerables, aunque no las únicas.

“Si no cumples los estándares de femineidad y belleza hegemónico entonces te reprimen. No solo con lesbianas o gays, por ejemplo, si eres una cholita y te pones maquillaje o te quieres vestir con faldita ya la gente te está diciendo huachafa”, señala.

“Prefiero verte muerta”

En la foto: Malú Machuca, coordinadora de proyectos y contenidos del colectivo No Tengo Miedo

Contrario a lo que algunos pensarían el principal espacio de violencia contra mujeres lesbianas son sus propios hogares. Las mal llamadas violaciones correctivas para “hacerlas mujer” provienen en muchos casos de familiares o allegados a las víctimas. Mientras que para las mujeres transgénero, los casos de violencia se registran en mayor número en la calle.

“Hemos recibido casos con amenazas de muerte, amenazas de violación sexual, con violaciones, agresiones físicas, psicoemocionales, torturas. Que una mamá con tijeras industriales en la mano te diga ‘prefiero verte muerta’, eso ya es muy fuerte”, indica.

Para la especialista en temas de género y sexualidades LGBTIQ, el problema radica en la crianza diferenciada que se les da a los hombres y mujeres donde la femineidad es lo que se mantiene a raya. “A un niño le celebran que grite o golpee pero a la mujer le dicen que debe ser bonita pero no demasiado para llamar la atención”.

En base a los casi 300 testimonios que recogieron en la capital, Machuca señala que el 70% de víctimas de violencia familiar son reportados por lesbianas, bisexuales y hombres trans.

Además, un informe del 2014 elaborado por la Red Peruana TLGB revela que 13 personas LGBTIQ fueron asesinadas y cuatro se suicidaron por ser víctimas de violencia y discriminación.

“NOS NEGARON LA INCLUSIÓN DE IDENTIDAD DE GÉNERO Y ORIENTACIÓN SEXUAL COMO AGRAVANTE DE LA LEY DE CRÍMENES DE ODIO”

Si el problema inicia en casa y se afianza en la calle, es en el Estado donde adquiere mayor relevancia por la falta de políticas para enfrentarlo. El hecho de que sean los mismos policías o serenos quienes ejerzan violencia contra mujeres transgénero revela que los operadores de seguridad y justicia no están capacitados.

Un punto de quiebre fue julio del año 2013, cuando el Congreso rechazó incluir la orientación sexual e identidad de género como agravante en la Ley de Crímenes de odio. Entre ese año y marzo de 2014, al menos 17 personas LGBTI fueron asesinadas, de acuerdo al “Informe Anual sobre Derechos Humanos de Personas Trans, Lesbianas, Gays y Bisexuales en el Perú 2013-2014″ de la Red Peruana TLGB.

“Nos negaron la inclusión de identidad de género y orientación sexual como agravante de la ley de crímenes de odio y a la semana mataron a dos travestis y un adolescente de 15 años se suicidó en San Martín de Porres”, recuerda.

Si bien, la propuesta de nuevo Código Penal de la Comisión de Justicia del Congreso ha incorporado las categorías de orientación sexual e identidad de género al delito de discriminación aún falta más acciones para salvaguardar la integridad de lesbianas o mujeres transgénero. De hecho, la Defensoría del Pueblo ha advertido que los crímenes de odio contra miembros de la comunidad LGBTI no están tipificados en el Código Penal. Además, Machuca señala que en el Plan Nacional Contra La Violencia De Género del Ministerio de la Mujer no existan objetivos sobre la violencia sexual contra los LGBTIQ.

"Unión civil no es prioridad"

El año pasado un proyecto de ley para la unión civil no matrimonial de personas del mismo sexo puso en el debate nacional a la población LGBTIQ, pero de manera superficial, según Malú Machuca. Y es que el principal problema que tienen es el acceso a la salud, trabajo, vivienda y educación.

“Los derechos que se violan en la población LGBTIQ son muchos y la unión civil no va a solucionar ninguno de ellos. ¿Cómo acceder a un trabajo si para retirar tu certificado del colegio no se puede porque no dice el nombre en el que tú te identificas? Tampoco hay posibilidad para hacer cambio de DNI”, manifiesta.

Por ello proponen como políticas públicas urgentes el reconocimiento de la violencia contra la población LGBTIQ por parte del Estado, ley de identidad de género que están promoviendo con la campaña #YoTransformo, la creación de oficinas para trabajar el acceso a derechos, una ley de igualdad de oportunidades, políticas públicas de orientación ginecológica a lesbianas o a transgénero que buscan su transición, atención a las mujeres que viven en situación de hacinamiento, capacitación para la policía, serenazgo, Ministerio de Salud, entre otras medidas.

“El estado ni siquiera nos censa, no son registra, estamos invisibilizados para ellos”, comenta. Esto es lo que también reclama la Red Peruana TLGB pues actualmente no existe información oficial sobre la población LGBTIQ en el país ni de los casos de violencia y discriminación por la orientación sexual y la identidad de género.

Texto: Gladys Pereyra
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