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La agente que se infiltró en Sendero Luminoso para rescatar niños

La suboficial Yaneth Antúnez Camacho, de la comunidad asháninka, trabaja para la Dirección Ejecutiva contra el Terrorismo (Dircote) y como parte del equipo de inteligencia se infiltró en las filas de Sendero Luminoso para facilitar el rescate de niños y adultos secuestrados por remanentes de la organización terrorista en la zona de Rio Tambo, provincia de Satipo, en el Vraem.

Antes de ser policía, la suboficial Yaneth Antúnez Camacho, ya sabía que una organización terrorista secuestraba a niños de su región. Aunque no lo vivió en carne propia, lo conoció de cerca, pues nació y se educó en el distrito de Río Tambo, en Satipo, perteneciente al Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem), donde todavía operan grupos terroristas.

La agente de inteligencia trabaja en la Dirección contra el Terrorismo (Dircote), domina el dialecto asháninka, pues pertenece a dicha comunidad y tiene un hijo de tres años de edad, que nació prematuro porque embarazada sufrió un accidente aéreo durante una operación antidrogas que pudo ser fatal.

Hace 5 años, la agente se infiltró en la organización terrorista Sendero Luminoso, con el fin de realizar el trabajo de inteligencia para rescatar a niños y adultos cautivos en el campamento en el Vraem del sanguinario grupo. Más de 20 niños fueron rescatados, pero la suboficial quiere volver y rescatar a más, según afirma, porque conoce la realidad que viven.

Durante los años en los que realizó el servicio de inteligencia, infiltrada, conviviendo con el enemigo, tuvo que aguantar las ganas de actuar ante el abuso. La necesidad de responder ante la cruda realidad que tuvo que experimentar de cerca debía ser reemplazada por un afán de hacer las cosas bien a largo plazo. “He visto vejaciones y maltrato”, revela y confiesa “me sentí impotente, de no hacer nada. Es bien duro pasar por esa situación”.

A la valiente suboficial asháninka le dijeron que como agente femenina no podría cumplir con la labor de inteligencia. “En algún momento me dijeron que las mujeres no podíamos hacer ese tipo de trabajo, que no podíamos estar en ese tipo de operaciones”, afirma.

Pero Yaneth hizo oídos sordos: “siempre tuve en la mente que eso no podía ser así. Las mujeres somos bastante centradas en hacer las cosas”, manifiesta.

El 17.14% de policías son mujeres

La población femenina en la Policía Nacional es de un 17.14%. 20 mil 143 mujeres son policías, 18.188 de las mismas son suboficiales, según cifras del Ministerio del Interior. Pero tras esas cifras, hay rostros de agentes corajudas y audaces. /p>

Junto a la suboficial Antúnez fueron homenajeadas otras agentes que llegaron de varios puntos del país para recibir el reconocimiento del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) y la Policía Nacional del Perú.

Una de esas mujeres es Thalía Alfaro Aranda, la “policía de acero” de Huancayo, que se convirtió en un viral de Internet a sus 19 años luego de ser grabada dirigiendo el tránsito bajo una tormenta y en medio de un apagón. Imperturbable, Thalía realizó dicha labor sin un poncho o abrigo, solo armada con su sentido del deber.

También llegaron a Lima la suboficial Jovita Mego Díaz, quien labora en la Unidad de Prevención de la Violencia Familiar, maltrato y Abuso Sexual Infantil como promotora de espectáculos educativos para prevenir la violencia familiar y el abuso sexual infantil. Ella no solo canta y anima, también compone canciones con cuya letra busca sensibilizar a las población.

Además, se reconoció el trabajo con poblaciones vulnerable de las destacadas policías Miriam Contreras Vargas, quien trabaja en Arequipa; Sandra Flores Cardozo, en Lambayeque y Alina Vásquez Moreyra, en el Callao. Asimismo, el de la policía y psicóloga Yisela Trejos Zuloaga, promotora del programa Colibrí, donde orienta a niños y adolescentes en situación de riesgo.

El equipo de Glenda Romero Conde, Laura Martínez Turco y Nelly Huanambal Mamami, de Moquegua, fue reconocido debido a que ayudaron a capturar a un delincuente y rescatar a una familia tras acudir al llamado de un niño aunque se encontraban en su día de franco.

Finalmente, la teniente Meliza Fernández Garay la suboficial Ana Luisa Bautista Caspa, recibieron el reconocimiento correspondiente pues persiguieron y capturaron a un delincuente mientras se encontraban dirigiendo el tránsito.

Bautista fue alcanzada por una bala, pero siguió con la persecución. Herida, consiguió junto a Fernández que el malhechor fuera detenido. Muchas veces el trabajo de las agentes implica que arriesguen su integridad; sin embargo, las mujeres se enfrentaron a las situaciones con valor, sin que el género haya significado alguna diferencia a la hora de brindar servicio a la comunidad.

Thalía, la ‘policía de acero’ lo expresa de esta manera: “no debe de haber ninguna discriminación, porque todos somos capaces de hacer todo, tanto hombres como mujeres estamos capacitados y tenemos las mismas condiciones”.

Texto: Natalia Molina / Fotos: Christian Ugarte
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