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La crítica gastronómica de Paola Miglio al restaurante Ají 555 de cocina tailandesa

"(La dueña) sabe que se arriesga con Ají 555 y eso nos gusta. Sabe que Lima carece de cocinas del mundo", escribe Paola Miglio en su crítica

Ají 555

Platillo de Ají 555, restaurante que comenta esta semana Paola Miglio. (Foto: Difusión)

Ají 555 abrió primero en Villa María del Triunfo y comenzó a repartir sabores, texturas y aromas distintos en una ciudad en la que había “intentos de” cocina tailandesa. Chanidapa Wongboonsri, Chani, su dueña, hace poco se mudó a la avenida San Luis, y si bien el nuevo local mantiene la carta y esencia del primero, le falta ganar en carácter: es un espacio bien atendido pero desangelado, que podría ser más acogedor, pues hasta terraza tiene.

El menú muestra secciones claras y las fotos orientan al comensal en una cocina desconocida y vasta. Acá se incluyen los platos más representativos y sus variaciones. Además, están los ingredientes esenciales que aportan personalidad a cada receta y encuentran el equilibro entre picante, ácido, dulce y salado. Se reconocen el galangal (kion azul, se usa para adobar y sazonar), la chispeante lima kaffir ('Citrus hystrix'), la hierbaluisa y la leche de coco. En las preparaciones de Chani no hay abusos, es una delicada introducción a una cocina tradicional que se aleja un poco de lo casero para refinarse sutilmente. Se nota en el curry rojo con pato Kaeng Phed Ped Yáng: lo he probado más rudo y acá se sirve satinado y elegante. Es suculento, con una base potente pero cariñosa, que demuestra habilidad y acierto en el manejo de cada insumo. Dos anotaciones: primero, a todo lo que pidan le pueden regular el picor. Segundo: en adelante les escribiré los nombres tailandeses de los platos como guía, no para dármela de ducha en el asunto, sino para que si van, se orienten.

La ensalada de papaya (Som Tam Thai Gúng Sod) es también fresca y crocante, puede correr transversal a todo el pedido. Lleva lima kaffir y es bueno saber que es menos ácida y más floral que nuestro limón sutil. El Pad Thai (Gai), uno de los platos más conocidos de la escena tailandesa junto con la sopa Tóm Yam (hierbas, hongos y carne o mariscos), se compone de fideos de arroz bastante ligeros, salsa de tamarindo y carne o mariscos, y viene acompañado con limas, pimienta cayena y maní molido. Todo se mezcla primero en el plato y el bocado debe ser balanceado y fácil de comer. Esta vez llegó con pollo y, a pesar de que el revuelto estaba bueno, el sabor fuerte de la carne pedía mejor cuidado y más frescura. Este error volvió con las alitas Pik Gai Tod, de empanizado y punto crocante justo. Convendría una mejor vigilancia y ajuste para que la experiencia sea correcta y completa. Se puede, y lo demostró el fabuloso saltado Pad Med Mamuang Gai con anacardos o castañas de Marañón, donde no solo la carne estaba perfecta, sino también los pimientos y las cebollas: al dente y bien tratados.

Chani sabe que se arriesga y eso nos gusta. Sabe que Lima, aunque se pinte cosmopolita, carece de esas tantas cocinas del mundo que suelen poblar las esquinas de las urbes modernas. Así que esta es una oportunidad para acercarse a una de ellas y de manera real. Si van, cierren la experiencia con un mango sticky rice: arroz glutinoso con mango y leche de coco. No tiene nada que envidiarle a los más ricos de Bangkok.

La ficha

Ají 555 Real Thai Cuisine.
Tipo de restaurante: cocina tailandesa. Av. San Luis 2879, San Borja.
Teléfono: 677-1571.
Horario: De martes. a sábado., de 1 a 3:30 p.m. ,y de 7 a 9:30 p.m., dom. de 1 a 4 p.m. Cierra los lunes.
Estacionamiento: puerta calle.
Bebidas: refrescos naturales y tés.
Precio medio por persona (sin bebidas): S/ 70.

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