La cocina, una poderosa receta para la paz en Colombia
La cocina, una poderosa receta para la paz en Colombia

Durante 52 años Colombia vivió enfrentada. En este tiempo, 260 mil personas murieron en el fuego cruzado entre el Ejército colombiano, la guerrilla de las y los paramilitares. Decenas de ciudadanos desaparecieron, se registraron siete millones de desplazados y se cometieron crímenes: violaciones, secuestros; así como desgracias irreversibles causadas por las minas antipersonales.

Este año, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, asumió el desafío de unir a los colombianos en las urnas. El plebiscito, llevado a cabo el 2 de octubre, era tal vez la última batalla por librarse. Sin embargo, la sociedad colombiana no refrendó el acuerdo de paz con las .

El pueblo estaba aún con heridas abiertas. La polarización se vivía en cada esquina de Bogotá o Medellín, en cada viaje en taxi, en cada conversación espontánea. Aunque buena parte de la población le dijo “Sí” al acuerdo, hubo quienes mantuvieron su negativa a los puntos firmados en Cartagena entre Santos y Rodrigo Londoño, alias Timochenko, el líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Lejos a toda esta bruma, hubo alguien que estuvo trabajando -en silencio y con los objetivos claros- por lograr la añorada reconciliación. Desde el 2007, nueve años antes del proceso de paz, ex guerrilleros, ex militares y ex paramilitares empezaron a empuñar sartenes y dejaron de apretar el gatillo. 

El responsable era Juan Manuel Barrientos, un joven cocinero que emprendió, por iniciativa propia y lejos de la palestra política, el desafío de unir a los involucrados en la guerra en una cocina, en los fogones de su restaurante El Cieloparte de la lista de los 50 Mejores Restaurantes de Latinoamérica 2015.

La comunión fue posible y, poco a poco, su sueño fue haciéndose realidad. Gracias a él, gracias a la cocina que los salvó, hoy podemos contar estas tres historias de los protagonistas de la paz. En medio de la sangre que corrió, del enfrentamiento, el perdón se abrió paso y hoy los rencores han sido disueltos.

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