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Los ajustes previos a la fiesta de la moda

Decenas de noveles y experimentadas modelos participaron en la prueba de diseños previa al LIF Week. Entre creaciones de diferentes estilos, echamos una mirada al 'fitting'

"Quiero ser química". La novel maniquí y debutante de la versión 2019 de LIF Week, Niva Antesana, es una adolescente de 15 años, tez clara, pómulos rosados y exuberante cabellera. Es de contextura delgada y mide 1.80 mts. “Estoy muy contenta con ser modelo, pero también sé que es una profesión difícil, por eso planeo estudiar otra carrera”, nos dijo tras preguntarle cuáles son sus proyectos al terminar el colegio. “Me gusta [la carrera de química] y estoy inclinándome hacia ello”, confesó con una tímida sonrisa. Vestida de negro, tiene la mirada atenta, esperando ser blanco de los diseñadores que hay en la sala.

Al igual que Niva, alrededor de 30 jóvenes, todas en tacones altos y atuendos oscuros, aguardaban ansiosas, sentadas en el medio del amplio Salón Nación del tercer piso del BTH Hotel, donde se percibe el ajetreo que llena el ambiente -algo regular en el backstage de los desfiles de moda-, pero también un prolijo orden que invita a hacer un recorrido por cada uno de los vestuarios que poseen los reconocidos diseñadores.

También es inevitable no divisar desde la puerta de entrada, en una esquina del fondo del lugar, la colección de Annaiss Yucra: llamativos colores neón y novedosas piezas de plástico con rayones fucsia y azules, son las prendas que decoran uno de los vértices del gran salón. Allí, Yucra, vestida con cómodas ballerinas, acomoda sus diseños al cuerpo de las modelos. Su colección grita a viva voz el empoderamiento femenino con accesorios, lentes y collares, donde estampa la frase “Mi mamá me enseñó a luchar”.

A pocos metros de allí, con una paleta de colores más sobria, se halla la marca de la diseñadora Patricia Musiris: Moda & Cia. Vestidos negros y de brillos, prendas animal print e imponentes abrigos, son algunas de las piezas colgadas en los percheros. Un 'moodboard' lleno de detalles y nombres de las modelos elegidas para lucir los trajes de Musiris destaca en el lugar. “Eso, con actitud. ¿Cómo te sientes?, ¿te queda bien? Coloca esa mano en la cintura. Eso es, vuelta y mirada. ¡Perfecto!”, indica Fernando Torrejón, jefe de backstage de LIF Week, a una espigada joven que modela una ceñida falda de la colección.

Al otro lado de la sala, Fátima Arrieta da las puntadas finales a sus vestidos. Telas con delicados bordados son entallados con alfileres, aguja e hilo. La perfección está en los detalles. Ella aguza la mirada y observa detenidamente la caída de sus trajes cuando las modelos caminan por la habitación. Con una mano en la cadera y la otra en el mentón, examina si su creación se luce de la manera en que ella se imaginó. Mientras tanto, sus asistentes toman fotos de los looks que formarán parte del desfile.

Infaltable en el fitting, el director de LIF Week aparece con impecable chaqueta blanca y una gran sonrisa. Efraín Salas se apresura a saludar y grabar con su celular a los diseñadores y maniquís. Pero no solo fue él quien decidió retratar cada momento del fitting para su cuenta de Instagram, las modelos y amigas de Claudia Benavides sacaron sus smartphones para grabarla y taguearla como #MadreOrgullosa. ¿De qué se trata esta mofa que arranca sonrisas de todos, incluida la misma Claudia?

Benavides, delgada, de tez trigueña y con una personalidad que retumba la habitación, lleva algunos años en las pasarelas de LIF Week. Es amiga y profesora de la mayoría de las modelos, y muchas de sus alumnas están desfilando por primera vez en este evento. Entusiasta y atenta, filma el momento en que sus estudiantes hacen gala de lo aprendido. Algo así como una mamá gallina y sus polluelas.

La modelo precisa
Claudia Jiménez pasó la mañana tratando de encontrar a quien luzca uno de sus soñados vestidos con detalles de pedrería. La diseñadora que vestía zapatillas y leggin negro llevaba un accesorio singular: un anillo dorado en forma de mariposa. “Es un elemento que para mí es importante, me trae suerte y es una figura constante en mis colecciones”, comentó rebosando alegría la creadora que el décimo aniversario de su marca se inspiró en las obras del artista cajamarquino Joan Alfaro.

“Hace tiempo que quería hacer una colección sobre el Perú y de alguien a quien admiro. Apliqué diversos cortes, estampados, telas y colores (...) Algunos trajes dan la sensación de una rosa, como este rojo que ahora se probará Claudia”. Benavides desfiló y encantó. Con paso firme lució una de las piezas más importantes de la colección de Jiménez. “Este es tuyo, de todas maneras”, dijo la modista.

Mirada fija, actitud y seguridad, así es como la carismática modelo de 26 años demostró por qué ella es la maestra. A solo tres pasos de distancia estaba la quinceañera Niva, colocándose sus zapatillas Converse blancas y admirando el desfile de Claudia Benavides. Solo el tiempo dirá si esta joven novata brillará en las pasarelas o se convertirá en una ingeniera química, como lo fue su abuelo.

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