La última vez que vieron con vida a Alonso Salas Chanduví, Eduardo Jiménez Soriano y Raúl Sánchez Torres fue cerca de la medianoche del martes 18 de octubre, cuando entraron a la fábrica que se incendiaba en El Agustino en búsqueda de heridos. Horas después, se encontrarían sus cadáveres entre los escombros. Los tres ya se habían vuelto mártires al morir durante su labor.

Los tres bomberos fueron velados desde el martes hasta el viernes 21 de octubre, en la compañía Roma 2, en el centro de Lima. Luego, se llevó a cabo la misa de cuerpo presente, se les homenajeó en el frontis del Palacio de Gobierno y en la Municipalidad de Lima y se trasladaron sus retos a sus respectivas casas para recibir el último adiós de sus familiares, vecinos y amigos durante la tarde de ayer. 

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