Redacción EC

Tienen 70 años en promedio y surcan hasta tres veces por semana las aguas de la piscina de la Asociación Cristiana de Jóvenes (ACJ), la Guay, en Pueblo Libre, con el mismo entusiasmo y empeño que derrochaban cuando eran jóvenes. El verano da el marco ideal para ese ímpetu. Y son los acuaeróbicos en la vejez los que convierten a la piscina en una fuente de eterna juventud.

Los adultos mayores adeptos a esta práctica no solo se lucen nadando en los estilos libre y espalda. Con una coordinación digna del nado sincronizado, en determinados momentos estas personas siguen fielmente los movimientos que el instructor realiza desde uno de los bordes de la pileta: hombros en círculo, giros de tronco, estiramiento de brazos y otros muchos ejercicios. Así, los acuaeróbicos contrarrestan dolencias articulares, musculares y óseas, muy comunes en las personas de la tercera edad.

Los adultos mayores fortalecen músculos y articulaciones en el agua. (Foto: Percy Ramírez / El Comercio)

“Moverse en la piscina da flexibilidad, balance y fuerza. El agua disminuye la gravedad, por lo cual el cuerpo pesa menos y hay un menor riesgo de caídas”, señala José Parodi, médico geriatra y director del Instituto de Investigación del Envejecimiento, de la USMP.

Si el adulto mayor tiene lesiones en una rodilla, el agua reduce la carga sobre ella. Si tiene una contractura muscular –explica Parodi–, el agua relaja la zona afectada. También ayuda a la rehabilitación tras sufrir males medulares o de la columna, remarca.

Haydée Rojas viuda de Mazzotti, de 77 años, es una prueba viviente de los mencionados beneficios. “Ya llevo varios años viniendo a la piscina de la ACJ. Llegué con dolores a la columna, pero estos ya desaparecieron”, dice la señora. Su compañera Mercedes Fuentes Alvarado, de 75, asegura que nadar la ayuda a enfrentar la osteoporosis que padece.

En abril del año pasado, Jorge Alva Flores, médico de las selecciones peruanas de fútbol desde hace varias décadas, dijo que el agua ofrece resistencia al movimiento. “Ello es bueno, ya que con la natación se movilizan músculos de los brazos, el cuello, el tórax, los abdominales y las piernas”, añadió.

Los geriatras también destacan que nadar combate la bronquitis crónica, pues amplía la capacidad respiratoria y de ventilación de los pulmones. A veces, la salud yace bajo el agua.

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