Redacción EC

FERNANDO GONZALEZ-OLAECHEA 

En la urbanización La Atarjea, en El Agustino, nadie parece recordar cuándo aparecieron las primeras rejas. Visto así, su presencia ha sido natural, como la del óxido que poco a poco empieza a cubrirlas. Y el problema es que estas se han instalado incluso en la misma pista y sin ninguna aprobación municipal.

La comuna de El Agustino visitó ayer esta pequeña urbanización –a la que rodean la Vía de Evitamiento, la autopista Ramiro Prialé y Sedapal– para retirarlas. El Comercio contabilizó por lo menos cuatro rejas de este tipo, una de ellas en las afueras del colegio Corazón de Jesús y que, en la esquina de las calles Los Puquios y Los Manantiales, se había apropiado de las veredas y obligaba a los alumnos a caminar por la pista para ingresar.

De haber ocurrido algún accidente en ese lugar, la municipalidad hubiera sido también responsable, subraya el abogado municipalista Julio César Castiglioni. Y recalca: “La comuna ha cometido el delito de abuso de autoridad por omisión al no haber fiscalizado este problema a tiempo”.

En la tarde de ayer, las rejas del colegio y otras casas fueron retiradas. El gerente de fiscalización del distrito, Jorge Nieves, reconoció que en esta zona la es algo común y que la acción municipal se dio luego de que se hicieran públicas las fotos.

“Si los vecinos retiran sus rejas por propia voluntad no los multaremos. Si no lo hacen, los podemos multar con  S/.1.440”, añade. Ese monto es el que contempla la ordenanza 462 del 2010 en el que el distrito regula el uso de este tipo de elementos de seguridad.

Según esta norma, solo un grupo de vecinos organizados en una agrupación vecinal, comité o junta vecinal de seguridad ciudadana puede solicitar el uso de rejas, siempre que estas permitan el paso de peatones y estén acompañadas por vigilantes acreditados.

“Esto no se pensó para que se haga de manera individual”, añade Nieves. Uno de los dirigentes vecinales de la urbanización Marino Díaz dijo estar a favor de que se retiren las rejas. Sin embargo, explicó que en la zona hay problemas de seguridad ciudadana. En El Agustino, según Ciudad Nuestra, la victimización por hogares aumentó del 47,6% en el 2011 a 55,3% en el 2012. “Acá a veces hay solo uno o dos serenos, no hay policías y los robos son constantes. No tiene que haber rejas, pero esto se va a solucionar cuando tengamos seguridad permanente y cámaras”, dice.

Díaz vive hace 30 años ahí y parece estar seguro de que las rejas volverán.