Antenas de telefonía: no se ha probado que causen cáncer
Antenas de telefonía: no se ha probado que causen cáncer

MARTÍN ACOSTA GONZÁLEZ / 

Mucho se ha dicho sobre las antenas de telefonía celular ubicadas en diferentes puntos de la ciudad. Que son causantes de enfermedades cancerígenas y que, por ejemplo, la radiación que emanan puede traer consecuencias irreparables. De hecho algunos movimientos han pedido el retiro de algunas de estas estructuras al considerarlas peligrosas y altamente radioactivas. Sin embargo, no existen estudios concluyentes sobre el daño que pueden generar.

De hecho, lo que sí hay son estudios y mediciones que han determinado que los niveles de radiación de las antenas de las diferentes empresas de telefonía celular son inferiores a los considerados peligrosos, por ejemplo, por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Hay que decir que las radiaciones electromagnéticas conviven con nosotros desde siempre, algunas provenientes de fuentes naturales (como las emisiones solares) y otras de fuentes artificiales (como es el caso de las antenas de radio, televisión, celulares, etc.). 

Dentro de las fuentes artificiales existen rayos ionizante y no ionizante. Un ejemplo del primero son los rayos X, capaces de afectar la estructura molecular de una persona y para los cuales se toman diversas precauciones. De otro lado, está la radiación no ionizante, que no tienen la suficiente energía para modificar las moléculas de las células vivas, pero tienen energía para generar calor.

NIVELES DE RADIACIÓN
Alberto Lachos Dávila, jefe medicina nuclear del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN), señala que no se ha probado que las antenas telefónicas y la radiación de las mismas tengan una relación proporcional a la aparición y desarrollo de neoplasias.

“Hay diferentes estudios que señalan que no existe relación entre el cáncer y las antenas. Es más, en los libros de oncología no se nombran a las antenas y a las ondas electromagnéticas como factor para la formación del cáncer”, indicó el experto a El Comercio.

El único efecto demostrado es el calentamiento de los tejidos. Es decir, el aumento de la temperatura en la zona cercana al aparato, pero ello no tiene efectos mayores “Por ejemplo si yo hablo por teléfono durante 20 minutos, mi temperatura puede aumentar medio grado. Pero nuestro organismo tiene la capacidad e termoregular nuestra temperatura”.

La OMS ha señalado que varios estudios han investigado los efectos de los campos de radiofrecuencia en la actividad eléctrica cerebral, la función cognitiva, el sueño, el ritmo cardíaco y la presión arterial en voluntarios. “Hasta la fecha, esos estudios parecen indicar que no hay pruebas fehacientes de que la exposición a campos de radiofrecuencia de nivel inferior a los que provocan el calentamiento de los tejidos tenga efectos perjudiciales para la salud”, refiere la entidad.

Por su parte, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), informó que ninguna de las mediciones que han realizado sobre las diferentes antenas montadas en Lima tienen una producción superior al 1% de los niveles de radiación ionizante.

De hecho, el año pasado se hicieron mediciones en el Callao y se detectó que las antenas de Nextel tenía un nivel máximo de radiaciones ionizantes de 0,15% de los límites mínimos permitidos, las de Claro tenían 0,21% y las de Movistar, 0,19%.

¿PELIGROS A LARGO PLAZO?
Si bien los riesgos a corto plazo no están demostrados, existe una pequeña posibilidad de que la exposición a la radiación pueda generar reacciones a largo plazo. Las investigaciones se han centrado en hallar un nexo entre los tumores cerebrales y el uso de teléfonos móviles.

El hecho es que los indicios médicos sobre tumores cerebrales causados por la exposición a radiación ionizante podrían comprobarse solo luego de varios años. En ese sentido, el doctor Elmer Huerta recomienda una actitud de prevención sobre el tema.

Alejar a los niños de los celulares, ya que son más vulnerables a los campos electromagnéticos. Mantener alejado el celular del cuerpo. Utilizar cuando sea posible un auricular bluetooth, el altavoz o los ‘handsfree’ alámbricos”, indicó en un post publicado en su blog Cuida tu Salud, en El Comercio.

También recomienda no llevar el celular apagado cerca al cuerpo ni dejarlo en la mesa de noche mientras duerme. Hablar pocos minutos y, en la medida de lo posible,  no usarlo cuando haya poca recepción. “Evite utilizar el celular cuando haya poca recepción. Cuando el celular busca señal, la radiación electromagnética aumenta mucho más”.

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