Ate promueve alianza público-privada para fomentar reciclaje
Ate promueve alianza público-privada para fomentar reciclaje
Paolo Rivas Legua

La cooperación entre los sectores público y privado tiene un impacto positivo en la provisión de servicios municipales y es fundamental para su sostenibilidad. Al menos así lo demuestra el caso del programa La Cadena del Valor del de la Municipalidad distrital de Ate. Esta iniciativa, ganadora en la categoría de Cooperación Público-Privada del Premio a las Buenas Prácticas en Gestión Pública 2015 (organizado por la entidad sin fines de lucro ), es un referente de cómo un proyecto puede articular al gobierno municipal, la empresa privada y la ciudadanía.

La planta de reciclaje municipal de este distrito funciona con la colaboración de estos tres actores. El sector privado ha adquirido los equipos e implementos para el funcionamiento de la planta y, a cambio de ello, la municipalidad le otorga los derechos sobre los productos reciclados que se procesan en ella. 

Con este proyecto, en tres años se han dejado de emitir en el distrito 452.152 kilogramos de CO2 a la atmósfera y se han ahorrado 7.053 metros cúbicos de agua, sostienen funcionarios de la municipalidad.

Los costos fijos que tiene que asumir la comuna distrital son bajos y están relacionados con la contratación del personal, la logística para el recojo de los y el empadronamiento de los hogares que colaboran con este proyecto. Actualmente, son 40 mil los hogares inscritos y seis las empresas privadas que se han unido a esta iniciativa. El objetivo de la municipalidad y las empresas es abarcar la totalidad de los hogares del distrito en los próximos ocho años. 


Proyecto inclusivo 

La Cadena del Valor del Reciclaje es parte del programa Segregación de Residuos Sólidos en la Fuente, que planifica el reaprovechamiento de los residuos sólidos en el distrito, bajo un enfoque de sostenibilidad e inclusión. 

Este programa ha permitido la reutilización de material desechado y, para lograrlo, ha incorporado al empleo formal a 44 jóvenes –de 25 años de edad, en promedio– con discapacidad y en situación de extrema pobreza. Estos jóvenes cumplen funciones de segregación de materiales y de recolección de residuos sólidos. “Muchas de las personas que hemos captado eran recicladores informales con familias muy disfuncionales. Es por este motivo que el trabajo psicológico también se realiza en conjunto con sus parientes”, sostiene la subgerenta de Servicios Públicos de Ate, Martha Fidel.

La meta de la municipalidad distrital a mediano plazo es que la planta represente un nicho atractivo para que empresas privadas asuman su operación total, incluidos los salarios del personal.