¿Balnearios del centro?, por Jorge Ruiz de Somocurcio
¿Balnearios del centro?, por Jorge Ruiz de Somocurcio
Redacción EC

Balneario es, según el diccionario de la Real Academia Española, un lugar de baños para solaz público. Lugar con presencia de agua de mar, de río o de laguna. Según esa definición, Lima tiene balnearios al sur y norte de la ciudad. ¿Habrá algo asimilable en el centro?

Lima es ciudad rodeada de desierto, cruzada por tres ríos –Chillón, Rímac y Lurín– que han generado valles milenarios de ordenamiento agrario precolombino.

Sin embargo, tal como ocurre con el mar, la ciudad le da la espalda a sus valles y ha preferido sembrar cemento dejando hoy solo menos de 5.000 hectáreas de suelo agrícola disponible.

La tendencia en el desarrollo de las urbes en el mundo es reconciliarse con sus recursos naturales. Hay ejemplos notables como la recuperación del río Mapocho en Santiago de Chile, el río Medellín en la ciudad del mismo nombre, la sabana de Bogotá o el río Guayas en Guayaquil.

El río es una bendición para una ciudad. No solo fuente de agua o navegación, sino de paisaje y área pública de recreación e identidad.

En Lima, los tres ríos son un vertedero de contaminantes, usados como recipientes de desagües domésticos, desechos industriales, relaves mineros, residuos sólidos, etc.

La Autoridad Nacional del Agua, que no tiene real autoridad, propone como salvación una franja marginal sin uso a ambos lados de los ríos de 50 metros, afectando propiedad privada que no expropia y dejando pista libre a los traficantes de tierras. Medida absurda en un territorio urbano.

El Chillón en su recorrido urbano tiene cerca de 250 hectáreas de uso disponible en ambas márgenes entre Puente Piedra y Carabayllo, mientras el río Rímac desde Vitarte hasta Chaclacayo tiene cerca de 400 hectáreas, y el río Lurín tiene más de 100. Son casi 1.000 hectáreas que puede ganar la ciudad, generando 1 m2 más de área verde por habitante.

Imaginemos al Rímac o al Chillón en su paso por la ciudad debidamente canalizado, descontaminado, formando lagunas, acompañado en ambas márgenes de un gran parque lineal con áreas para deportes, cultura, recreación y la ciudad mirando el río. Sería un área ambiental y recreativa de uso permanente con una vía paisajista y espacios para el ocio, aparte de reserva de agua en el subsuelo para una metrópoli sedienta.

Esto implica obviamente proteger los ríos en las cuencas baja y media, e impedir su contaminación, reordenar todas las zonas de riesgo y convocar alianzas público-privadas para desarrollar proyectos urbanos mirando al río, con los cuales se financian los parques.

Adicionalmente, se incorporaría el rescate de los asentamientos precolombinos de las culturas Ichma y Lima existentes en los tres valles.

Con la recuperación de nuestros ríos, el patrimonio milenario y el borde costero, la capital sería una marca única en el mundo y un motivo de identidad para todos los limeños. Acá el alcalde tiene el desafío de este tema ya tratado en el Plan Regional de Desarrollo Concertado (2014). ¿Por qué no lo hace suyo? Los vecinos se lo agradeceremos.

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