Cristina Fernández

es monumental. Desde hace 15 años, según ordenanza de la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML), el 57% de este distrito costero está considerado como zona monumental y, por tanto, es zona de reglamentación especial (ZRE).

La primera ordenanza metropolitana era muy general. Ya en el 2001, la gestión de Alberto Andrade dividió la zona monumental de Barranco (de aproximadamente 126,19 hectáreas) en cuatro sectores, señaló el índice de uso en cada zona y fijó la altura de los inmuebles, de 9, 12 y 14 metros de alto como máximo. De esta forma, se buscaba la conservación y puesta en valor del tradicional balneario limeño.

Los años pasaron, y en la actualidad –según la Municipalidad Distrital de Barranco– la inversión pública y privada se ve limitada por las restricciones en la ZRE.

“Por ejemplo, una empresa quiere poner un restaurante en una casona, pero por zonificación y el tratamiento especial que tiene no se le permite. Tenemos casonas que se están cayendo, pero los inversionistas no pueden recuperarlas ni ponerlas en valor”, señala el gerente municipal Francisco Narrea.

A las restricciones, por tratarse de un área de valor histórico, se suma el peligro que constituyen las viejas casonas del distrito. Según el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), más de la mitad de inmuebles de Barranco se encuentran en vulnerabilidad alta y muy alta frente a un eventual sismo.

Para “aprovechar el potencial de la zona monumental y permitir el desarrollo económico”, la comuna barranquina planea proponer a la Municipalidad de Lima la reducción de su zona monumental.

“Hay zonas que no tienen ninguna casona o monumento histórico, y sin embargo están en la zona monumental. Esas áreas son las que queremos que salgan de la zona monumental para permitir la llegada de inversionistas”, afirma el burgomaestre barranquino, Antonio Mezarina.

Según el alcalde, solo en lo que va del año la municipalidad ha conocido del interés de 10 proyectos de vivienda e incluso de una clínica.

La avenida Francisco Bolognesi alberga gran cantidad de inmuebles monumentales en mal estado. (Dante Piaggio / El Comercio)

—Hablan los especialistas—
El arquitecto José García Calderón, ex jefe del Plan Metropolitano de Desarrollo Urbano de Lima y Callao al 2035, considera que la propuesta de Barranco es extrema pero comprensible, pues el Estado no brinda ningún apoyo económico para la recuperación de aquellos patrimonios que tienen propietarios.

“Lamentablemente en el Perú el propietario es responsable de mantener sus monumentos y recuperarlos, pero no tiene cómo financiar este mantenimiento. Ojalá Barranco incluya en su propuesta la recuperación del patrimonio”, precisa.

Por su parte, el urbanista Angus Laurie no se atreve a valorar la propuesta, pero recuerda que una zona especial no es solo monumentos y que el paisaje urbano histórico tiene que guardar relación con el conjunto de edificaciones.

“Lo atractivo de Barranco es este carácter histórico que tiene, sus edificios de escala más personal. Tal vez la solución vaya por flexibilizar las normas para permitir la inversión y no reducir la zona monumental”, sostiene Laurie.

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