"Una cámara pinhole puede cambiar vidas"
"Una cámara pinhole puede cambiar vidas"
Redacción EC

NIKITZA CANO SEMINARIO

Todos los martes, desde hace cuatro años,  cruza la ciudad en su auto azul al lado de un grupo de voluntarios hasta llegar al Villa María del Triunfo.

El paisaje es agreste pero la alegría siempre es la misma. Allí ella lidera un proyecto fotográfico para niños, llamado . A través del pinhole, despierta la curiosidad e imaginación de los pequeños.

Pilar es delgada y pequeña, uno se pregunta cómo hace para mantener la constancia en una actividad donde el pago sólo es espiritual. 

— ¿Qué es el pinhole y por qué lo elegiste?
El pinhole es fotografía hecha desde una lata o una caja de cartón. Lo elegí porque no quería dar cámaras, pienso que no es la idea ir con estas, luego llevártelas y dejar al niño pensando en que la fotografía es lejana. Ya había escuchado de una chica en Sao Paulo que trabajaba la técnica pero con adolescentes en cárceles. Entonces, era la idea perfecta para lo que tenía en mente.


(Foto:Percy Ramírez)

(Foto: Percy Ramírez)

— ¿Cómo nace el nombre de tu proyecto?
Escogí Verte-MirArte porque quería expresar el concepto de mirar al arte y a ti mismo en simultáneo. Era como decir “tú, mírate”. El proyecto se centra en que los chicos despierten su mirada interna y lo plasmen en fotos.

— ¿Por qué apostaste por la fotografía?
La fotografía es mi forma de expresar y pienso que permite imponer mucho de uno en el proceso de lograr una buena foto. Aquí no solo hay que tener intuición sino que hay que usar la técnica. 

— ¿Recuerdas cómo fue el primer día en el taller?
Empezamos el verano del 2011. El primer martes llegaron 17 chicos. Nunca lo imaginé. Un sótano de un local comunal acogió nuestras tardes. Forré el cuarto de negro y arrancamos. Empecé enseñándoles y explicándoles cómo actúa la luz. Eso nos duró pocos meses. En marzo, nos desalojaron y quedamos en la calle. Nos veías en la pampa, sin laboratorio pero con ganas de seguir haciendo.

— ¿Qué hicieron entonces?
Llamamos a amigos artistas y los chicos recibieron talleres de magia, cómic, danza, cerámica, pero recordamos que el proyecto era fotográfico. En eso, encontramos un terreno que funcionaba de basural, preguntamos si lo podíamos usar y así hicimos nuestro laboratorio. Se nos ha derrumbado dos o tres veces, pero ya lo hemos construido con un poco más de cemento. Después, el frío nos hizo pensar en construir un aula y, gracias a las donaciones, lo hemos logrado.

— ¿Cómo eran los chicos que hallaste hace cuatro años?
Ellos estaban muy interesados. Al principio era complicado porque tras explicarles la teoría, me decían “qué flojera”. Luego, descubrí que uno les da una posibilidad para hacer y ellos están encantados.

— ¿Cómo Verte-MirArte ha cambiado las actitudes de los niños?
Yo siento que han crecido y cada vez que regresan de las visitas, vienen con nuevas ideas de cómo mejorar su lugar. Perciben el área del taller como propia, no de sus padres. Lo limpian, lo ordenan. Ahora, ellos quieren hacer un huerto. Ellos pintan con colores las fotos que han hecho de su entorno, como si eso fuera la idea de cómo quieren su barrio. Les ponen árboles, flores. Si algo se malogra, están pendientes y ofrecen la colaboración de sus familias para repararlo. Hoy, me dicen “sentimos que estamos conquistando Lima”.

— ¿Qué les deja este proyecto a ellos?
Están conociendo diversos personajes, creo que eso les inspira para plantearse metas futuras e influirá cuando decidan qué estudiar. Algunos ya han expuesto sus trabajos en el extranjero y eso es algo que nadie les quitará de su currículum.


(Foto:Percy Ramírez)

(Foto: Percy Ramírez)

— ¿Eres la misma?
No. Creo que me he vuelto más paciente. Aprendí que siempre que hablas con alguien, tienes que tratar de ponerte en los zapatos del otro. Ponerme en el lugar de ellos, la familia, la rutina, el entorno que tienen. Si quieres que haya armonía, no puede haber alguien que imponga cómo hacer las cosas, sino que cada uno debe aportar desde su experiencia de vida.

— ¿Cómo percibes el acceso a oportunidades educativas?
A mí me da frustración que no todos tengamos la oportunidad a educación, a los sábados culturales. ¿Por qué ver tan lejano el hecho de ir a la universidad si tienen la capacidad maravillosa de ‘hacer’? Quieren, se mueren por estudiar cualquier cosa. Yo les digo para ir a tal lugar, todos dicen “vamos”. Son curiosos. Creo que deberían existir más escuelas o más proyectos que involucren niños.

— ¿Qué te llevas a casa después de cada jornada?
Me llevo el amor de mis chicos, pero también llevo desafíos. Uno se pregunta todo el tiempo: ¿para qué quieren hacer pinhole?,  ¿para qué pintan fotos?, ¿para qué exponen?, ¿cómo ven ellos todo esto? El reto es explicarles por qué vale la pena. Ellos cambian sus fotos por zapatillas, por bicicletas. Yo sé que no puedo desaparecer sus problemas, pero sé que con este espacio para aprender, crear y soñar la carga se hace menos pesada.

— ¿Cuál es tu sueño?
Mi sueño sería que ellos nunca digan “no puedo porque no tengo”.

— ¿Qué es para ti el proyecto?
Este proyecto son mis niños, es amor, fotografía y pasión. Eso es.


(Foto:Percy Ramírez)

(Foto: Percy Ramírez)