Miguel Neyra

La tumba de Zenobio Zea, fallecido el 26 de enero de 1979, está en medio de las escaleras de acceso al asentamiento humano Santa Rosa, ubicado al lado del cementerio que lleva su mismo nombre, en las faldas del cerro La Regla, en el Callao.


Este panorama es común aquí, pues los límites del camposanto y la zona habitada no están bien definidos. Se estima que tiene un área aproximada de 27 mil m2; sin embargo, no está propiamente cercada. Por ello es que muertos y vivos conviven en un mismo espacio. “Hemos ido a la municipalidad a pedir que deje de funcionar. El principal problema son las moscas que atraen los cadáveres recién enterrados [vectores de enfermedades]”, afirmó Giovanna Mendoza, vecina.

Desde 1998, la Dirección General de Salud Ambiental del Ministerio de Salud constató que dicho lugar no cumplía con las condiciones de salubridad y seguridad. El cementerio funciona sin permiso. Aldo Lama, jefe de la Dirección Regional de Salud del Callao, informó que el cementerio tiene que ser habilitado por su entidad. “No cumple con varios puntos de la Ley de Cementerios. No tienen un plan de gestión de residuos y sus pabellones tienen más de seis pisos [representa riesgo de derrumbe]”, aseveró.

Este Diario recorrió ayer el lugar y comprobó que se siguen construyendo nichos.