Jorge Malpartida Tabuchi

Coordinador de la Zona General de El Comercio

jorge.malpartida@comercio.com.pe

Parece un mal chiste que la avenida en donde vive Enrique junto a su familia se llame Progreso. En esta zona del centro del distrito de (provincia de Cañete) no hay asfalto en las pistas, la basura abunda en las esquinas y el servicio de agua potable es ineficiente.

 “En verano solo tenemos agua dos horas al día. Tenemos que juntar lo que se pueda en baldes y tachos para no pasar apuros”, dice Enrique, quien vive a solo unos metros de distancia de la casa del alcalde de Chilca, Richard Ramos Ávalos.     

Las calles cargadas de polvo y suciedad del vecindario de Enrique contrastan con lo, quien fue detenido por la policía el jueves pasado por presuntamente integrar una banda de tráfico de terrenos.  

Cuando los vecinos de Chilca se enteraron que su alcalde tenía en su poder fajos de billetes, artículos de platería, una cuatrimoto y un automóvil deportivo; se sorprendieron. Pero cuando la población comenzó a darse cuenta de que la fortuna de Ramos Ávalos podría provenir de actividades ilícitas como la extorsión y el cobro de cupos, se indignaron.

“Algunos sabíamos que el alcalde no tenía experiencia, pero enterarnos que supuestamente está metido en una red de corrupción es demasiado. ¡Inaceptable! Tenemos muchas necesidades y Chilca no debería estar en tan malas condiciones”, señala Enrique.

Chilca también tiene problemas de seguridad. La esposa de Enrique cuenta que hace unas semanas asaltaron a su hijo mayor. “A veces vienen en mototaxis y otras veces arranchan carteras encima de motos lineales”, cuenta la mujer.

El robo sucedió al lado de la cancha de fútbol con pasto sintético que construyó el alcalde Ramos en su domicilio. Esa noche, las luces halógenas del patio de juegos de la autoridad no disuadieron a los delincuentes.

CARENCIAS MÉDICAS

Los servicios de salud también son ineficientes en Chilca. El centro materno infantil “Nuestra Señora de la Asunción de María” es el único establecimiento del Ministerio de Salud en la zona y tiene serias carencias. Por ejemplo, su farmacia no tiene jeringas para administrar las dosis de medicamentos.

“Si un paciente se empieza asfixiar y necesito ponerle un inyectable no tengo cómo hacerlo. Lo mismo pasa con los analgésicos y antipiréticos (para calmar la fiebre). Hace meses estamos así”, cuenta una médico del centro de salud.

El tópico de emergencia tiene un hueco en el techo por donde ingresa el agua en tiempos de lluvia. Además, la sala solo tiene un fluorescente funcionando, por lo que hay muchas dificultades cuando hay que atender un parto o colocar una sonda en la oscuridad.

El conserje cuenta que tampoco tienen guantes ni trapeadores para limpiar las salas. Incluso, a veces, no reciben bolsas rojas para los residuos bio contaminantes.

El personal de salud cree que el alcalde Ramos, en vez de enriquecerse, debió aprovechar los recursos que generan empresas como Kallpa, Enersur y Fenix Power (las cuales operan en la zona) para optimizar el centro de salud.

POLVO Y MÁS POLVO

A la asociación de vivienda Manuel Chauca Balcazar, ubicada en el anexo Las Salinas,  se le conoce como ‘Agüita de coco’ porque la mayoría de sus habitantes provienen de regiones selváticas. Uno de estos vecinos es Linder de 57 años, quien vino con su familia desde Iquitos para vivir en una casa de esteras.

El barrio de Linder está lleno de polvo y no tiene agua durante el verano.  “En estos meses que vienen los veraneantes sufrimos un poco porque el recurso escasea. Ya durante el invierno vivimos bacán, sin problemas”, continúa diciendo este obrero.

En ‘Agüita de coco’ viven cerca de 200 familias que en su mayoría ocuparon los terrenos de manera irregular. Por esta razón, cuando conversas con algunos de los vecinos suelen decirte que “ellos están solo de visita”.  Estos lotes se encuentran muy cerca de la zona arqueológica intangible de Lapa Lapa.

Otros vecinos cuentan que durante la campaña el alcalde Ramos solía visitarles y prometerles que volvería una vez esté en el cargo. Eso nunca sucedió y ahora que Ramos se encuentra detenido tienen menos esperanzas de ver alguna mejora en este asentamiento.

“No importa por quien votemos, al final todos se terminan olvidando de nosotros”, dice Linder antes de seguir caminando por las calles de tierra de ‘Agüita de coco’.

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