Corredor azul: 25% de limeños aprueba el servicio de transporte
Corredor azul: 25% de limeños aprueba el servicio de transporte
Redacción EC

Según la última encuesta de , el 25% de limeños encuestados aprueba el nuevo servicio de transportes del , frente a un 68% que lo desaprueba, pero sin especificar si han tomado los buses o no.

El analista Víctor Andrés Ponce duda que esta desaprobación general recaiga directamente sobre el Corredor: "No creo que nadie esté en contra del corredor y la reforma. Lo que desaprueban es la improvisación, por lanzar un corredor sin rutas alimentadoras, y el uso electoral de la reforma, por empezarla cerca de las elecciones y gratis", dijo. “Estar a favor o en contra del corredor, en el fondo, es estar a favor o en contra de Susana", agregó.

Para el sociólogo Luis Manrique, la encuesta debió especificar que el servicio está en prueba, hasta el 30 de setiembre. Pero también ve improvisación: "Era de sentido común poner más buses ante la gran afluencia de gente por la gratuidad del servicio", dijo.

Para el sociólogo David Sulmont, la desaprobación era inevitable, ya que el corredor está en implementación y el cambio es radical. “Si en los 80 hubieran cambiado los Enatrus por las combis, el shock hubiera sido igual. Tomará tiempo que los usuarios se adapten", dijo.

Sobre las largas colas, , presidente de , opina que disminuirán cuando se pague por el servicio y espera que entonces la aprobación suba.

El funcionario asegura que si hubieran abierto los alimentadores al mismo tiempo que los troncales, hubiera habido más confusión. “Por eso los alimentadores del Metropolitano se lanzaron meses después de los buses principales", recordó.

Guerra García negó improvisación en el Corredor o interés electoral en el lanzamiento: "Cumplimos un cronograma previsto desde noviembre del 2012: modificar ordenanzas, señalizar, programar operaciones, licitar, adjudicar. La campaña aumenta las voces en contra. Son posturas políticas”.

SECTOR A Y E

Solo el sector A aprueba el Corredor, con un 54%. La desaprobación más alta se da en el sector E, que alcanza un 78%.

Para Manrique, la aprobación en el sector A se debe a que este grupo es más educado, tiene más posibilidades de transportarse en carro propio y de ver reformas de transporte en otros países. Ponce cree que el sector A tiene una visión solo teórica del corredor, ya que no lo usa, y opina sobre los beneficios que traerá en el futuro. Los demás sectores, que sí lo usan, viven sus efectos y opinan ante el presente.

Manrique cree que la desaprobación en el sector E se debe a la informalidad ―subir y bajar en cualquier lugar― y a los bajos ingresos y precios a los que se acostumbró por años. Pero Sulmont cree que si el sector conociera otra opción, descartaría la informalidad: "En general, no hemos tenido otros referentes de transporte. El sector E usa lo que hay. No escoge las combis. Pero si conociera el transporte de Londres, querría lo mismo acá".

Los encuestados desaprueban la situación actual del corredor: el 35% piensa que pudo planificarse mejor. Pero confían más en el futuro, según observa Ponce. El 36% de ellos reconoce que esta reforma traerá más orden al transporte público, el 22% que reducirá los accidentes de tránsito y que ahorrará tiempo, el 20% que traerá mayor seguridad y el 14% que disminuirá la contaminación. Solo el 26% de los encuestados cree que el nuevo servicio no traerá ningún beneficio.

FILTRO DE USO

Recién en la quinta pregunta, la encuestadora detalla que solo el 26% de los encuestados ha usado el Corredor y el resto no. Ponce cree que otro orden de preguntas hubiera arrojado el mismo resultado, mientras que Sulmont cree que la encuesta debió hacerse solo con los usuarios. De ellos, el 47% lo califica como malo, el 41% como regular y el 10% como bueno. Sulmont destaca que en este grupo la desaprobación es más baja.

Manrique considera cree que los que desaprueban el Corredor sin usarlo opinan a partir de influencias mediáticas, socioeconómicas y políticas. Sulmont explica que estas opiniones se forman a partir de imágenes negativas –colas largas, desorden- de los medios y las elecciones, en las que los rivales maximizan los errores.

Este sociólogo reconoce que el lanzamiento del Corredor puede percibirse como arma electoral, como dijo Ponce, pero advierte que no lanzarlo hubiera sido un fracaso y también hubieran criticado a Susana Villarán: “Haciéndolo o no igual iba a pagar un costo político alto”.