"El derecho a la ciudad", por Angus Laurie
"El derecho a la ciudad", por Angus Laurie

Nuestra ciudad no debería estar compuesta solo por áreas residenciales, cuando lo son se llaman suburbios. En términos de sostenibilidad, hoy en día se busca generar la antítesis, ciudades mixtas que sean capaces de tener varios usos en radios de extensión pequeños. Esto reduce el tráfico, congestión y genera vitalidad y diversidad en la ciudad. 

En términos de accesibilidad, las instituciones que representan a la ciudad de Lima deberían preguntarse si es correcto pensar en densificar e invertir en el desarrollo de infraestructura en algunas zonas de Lima que, por sus condiciones territoriales, se encuentran a dos horas de los equipamientos más importantes, como la universidad pública, el parque zonal, el centro cultural o de trabajo más cercano. Es una pregunta muy difícil, cargada de repercusiones sociales y políticas. Invertir en estas zonas equivale al consumo de recursos en todos los niveles, gastos económicos muy elevados y capital social perdido en largas horas de congestión desde estas zonas hasta los centros de trabajo más cercanos, entre otros.

El urbanista José Luis Cañavate mencionó el viernes en una conferencia en el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento los nuevos planteamientos para la ciudad de Cusco, los cuales consideran la posibilidad de planificar la desurbanización de partes de la ciudad que tienen menos accesibilidad, para promover una ciudad más compacta y accesible en el resto de la urbe. Nada nuevo para muchos en la teoría, pero sí en la práctica. 

Esta idea también fue debatida en el último taller de Limapolis 2016 en la PUCP; sobre si era correcto o no densificar la ciudad en los lugares menos accesibles de Lima, donde el mismo territorio ha definido un límite urbano que asegura que el lugar nunca tendrá un buen nivel de conectividad ni atraerá los servicios mínimos para los residentes: generalmente los más vulnerables. 

Es necesario cambiar nuestro modo de planificación en base a la idea de acceso a la ciudad, al transporte, a la educación, a los equipamientos y al trabajo. Bajo este sistema existe la oportunidad de responder a algunas de las problemáticas de Lima más graves, incluidas la congestión y contaminación.  

El cambio, impulsado a través de la Ley 30156 del 2014, ha generado ahora la responsabilidad de “promover, desarrollar, contribuir y normar” la movilidad urbana al Ministerio de Vivienda. Esto otorgará la capacidad normativa de la movilidad con la del planeamiento urbano bajo la misma institución nacional, algo que tiene bastante sentido. 
Bajo este nuevo sistema, el ministerio está exigiendo a las autoridades locales incluir un plan de movilidad dentro de sus planes locales. Es muy motivador ver los avances del Plan Cusco por ejemplo, que justamente busca vincular los temas de acceso y planeamiento para reducir los impactos de congestión, contaminación y busca reimaginar las calles como espacios públicos para las personas. 

Lima Metropolitana, todavía sin un plan aprobado, está muy atrasada en relación con la Ciudad Imperial.

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