Redacción EC

Una silla vacía, un sillón roto, una bicileta abandonada, son solo algunos de los objetos bañados por el lodo que nos cuentan el drama que sufrió la gente de Carapongo cuando el se desbordó, y dejó una localidad en emergencia.

Hoy los vecinos de esta zona de Huachipa han hecho de las carpas sus nuevas viviendas en los refugios que el Estado ha habilitado, tras dos semanas de lucha contra la fuerza del agua del río que se desbordó arrasando con casas, puentes, pistas y vías de comunicación.

En una de sus últimas visitas a esta localidad del este de Lima, el primer ministro Fernando Zavala recalcó que “lo queremos (el Gobierno) hacia el futuro es que esto se evite, que realmente podamos hacer un buen diseño de lo que son las viviendas, las vías, los cauces de los ríos”.

Además de pensar en una reubicación, las autoridades también han iniciado la fumigación de las localidades que, como Carapongo, quedaron expuestas al brote de enfermedades por la presencia de mosquitos y zancudos. 

En tanto, el silencio de objetos como estos seguirán mostrando cómo era la vida en esta localidad, sus fiestas y sus juegos.

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