Esta encuesta nacional urbano-rural tuvo una muestra de 1.204 personas entrevistas en los 24 departamentos del país, más la provincia constitucional del Callao (Ilustración: El Comercio)
Esta encuesta nacional urbano-rural tuvo una muestra de 1.204 personas entrevistas en los 24 departamentos del país, más la provincia constitucional del Callao (Ilustración: El Comercio)
Óscar Paz Campuzano

Una encuesta nacional urbano-rural de El Comercio- Ipsos aplicada entre el 9 y 10 de setiembre arrojó que 33 de cada 100 consultados contrajo el COVID-19 o alguien de su familia padeció el mal.

De ellos, el 32% manifestó que el tratamiento médico fue recibido en el domicilio. Es una cifra alta e inusual, opina el infectólogo de la clínica Ricardo Palma Julio Cachay, quien explica que antes de la pandemia las personas solían acudir a los hospitales o clínicas por cualquier malestar, incluso por dolencias que no necesariamente requerían tratamiento urgente.

Se debe, sostiene el especialista, al temor de muchas personas a contagiarse en un hospital o porque acudieron pero no se les brindó atención médica, debido al colapso de los establecimientos de salud públicos y privados.

Además, desde el 1 de junio, el Gobierno ejecuta una estrategia comunitaria llamada operación Tayta. En esta se han hecho tamizajes y prescrito tratamientos médicos desde puntos estratégicos en las ciudades más golpeadas por el virus y se hicieron también visitas domiciliarias.

(Infografía: El Comercio/Raúl Rodríguez)
(Infografía: El Comercio/Raúl Rodríguez)

—Salud mental—

Otro dato resaltante de la encuesta es el porcentaje de personas que manifiestan haber experimentado problemas emocionales, ansiedad, estrés, discusiones y/o depresión. El 71% experimentó estas crisis psicológicas, un porcentaje mayor a quienes dijeron padecer estas afecciones en abril (52%). La encuesta no ahonda en cuántas de estas personas recibieron algún tipo de tratamiento o consejería de profesionales.

A propósito de este tema, el Ministerio de Salud está realizando un estudio para conocer el impacto del COVID-19 en el plano psicológico y emocional de las personas, según se anunció ayer en un comunicado de prensa.

Con relación a las expectativas que los encuestados manifiestan sobre cuándo volveremos “a la normalidad”, o cuándo creen que se “acabará la pandemia”, el 40% piensa que eso será posible a fines del 2021 o después. El 20% cree que eso ocurrirá durante el verano del próximo año.

Según el infectólogo Cachay, esa es una percepción que no se alejaría de la realidad, considerando que el SARS-CoV-2 es un virus altamente contagioso y de una inmunidad que “al parecer no es de larga duración como la gripe”.

El virus, explica, se volverá endémico, lo que quiere decir que van a seguir presentándose casos aunque en un número manejable, no como en la situación actual en la que hay más de 10 mil hospitalizados y más de 100 decesos diarios. Las medidas de bioseguridad como el distanciamiento social y el uso de mascarilla, opina, no deberían dejar de aplicarse en los meses siguientes.

—Estrategias—

El sondeo de opinión también consultó acerca de la estrategia de comunicación del Gobierno para concientizar sobre el COVID-19. El 46% de consultados dijo no haberla visto, mientras que el 53% sí. De estos últimos, el 81% la aprueba, pero es considerable el número de personas que señala que esta estrategia es poco efectiva (31%) o nada efectiva (10%).

Con relación a la plataforma educativa a distancia denominada Aprendo en Casa, el 65% dice haberla visto. Este porcentaje mejoró en varios puntos porcentuales en comparación con abril (58%).

De los que dijeron haberla visto, el 44% opina que es poco efectiva, mientras que el 31% considera que es algo efectiva.

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