Fe en la impunidad, por Sandra Belaunde
Fe en la impunidad, por Sandra Belaunde

Los testimonios de ex miembros del Sodalicio de Vida Cristiana (SVC) que denuncian violaciones sexuales –además de físicas y psicológicas– por parte del fundador del movimiento, , son, por decir lo menos, aterradores. Las acusaciones son recogidas en el libro de investigación periodística “Mitad monjes, mitad soldados”, escrito por Pedro Salinas con la colaboración de Paola Ugaz.  

Si bien tres denuncias han llegado al Tribunal Eclesiástico de Lima –que, asegura, no tiene competencia sobre el SVC–, Figari debería ser procesado, como cualquier ciudadano, en el fuero penal. Sin embargo, y a pesar de que el Ministerio Público ya inició una investigación de oficio en su contra, si las presuntas violaciones sexuales sucedieron antes de 1995 (con víctimas menores de 14 años) y del 2004 (con víctimas mayores de 14 años), Figari no podría ser sentenciado, incluso si se confirma su culpabilidad.

El delito de violación sexual a menores prescribe en 20 años, plazo ordinario para delitos graves. En el caso de víctimas mayores de 14 años, en que el victimario aprovecha una posición de autoridad –como ocurriría con Figari–, la prescripción ha tenido modificaciones en el Código Penal. Hoy, este delito prescribe en 18 años; entre el 2004 y el 2006, lo hacía en 15 años; entre 1994 y el 2004, en ocho años; y en seis, antes del 2004. Así, las violaciones anteriores al 2004 ya habrían prescrito.

Tanto en México (en mayo) como en Argentina (en octubre), la Cámara de Diputados ha aprobado iniciativas legislativas para hacer imprescriptibles los delitos de violación sexual a menores. En nuestro país, un proyecto de ley del 2012 del congresista Marco Tulio Falconí propone también la imprescriptibilidad de este ilícito con víctimas menores de 14 años. La iniciativa fue aprobada en la Comisión de Justicia y Derechos Humanos, discutida en el pleno este año y devuelta al grupo de trabajo. Está pendiente de volver a discutirse en el pleno.  

El caso de Figari demuestra la urgencia de aprobar la iniciativa, pero también la necesidad de excluir el factor de la edad de la víctima. De acuerdo con el referido libro y testimonios de ex sodálites con los que ha conversado este Diario, la mayoría de violaciones sexuales atribuidas a Figari tuvieron como víctimas a chicos mayores de 14 años.

Dicen que todo se puede superar en esta vida, pero situaciones tan duras como las violaciones sexuales exigen un tiempo indeterminado para que las víctimas puedan procesarlas, atreverse a denunciarlas y, ojalá, superarlas. Ello debe estar contemplado por la ley, a fin de evitar casos como el del sacerdote y abusador sexual Fernando Karadima, en Chile.

El Poder Judicial chileno determinó que el religioso violó a tres ex miembros de su parroquia, aprovechando su autoridad como guía espiritual. No obstante, no se pudo dictar sentencia porque los delitos ya habían prescrito. La ley benefició al victimario por sobre la víctima. Que eso no suceda en el Perú.

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