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Perro calato: los guardianes de la historia prehispánica [CRÓNICA]

Desde el 2000, toda huaca de la costa debe tener un perro sin pelo, considerado Patrimonio Cultural de la Nación.

Túpac, un perro sin pelo de 9 años, es el guardián de la huaca de Pachacámac, en Lurín. Mide unos 30 centímetros de alto y tiene la piel azulada por unas cremas protectoras que le echan a diario.
Los turistas que visitan la huaca, lo fotografían como si fuera parte de una exposición viva. Viéndolo jugar con las llamas y alpacas, es como si retrocedieran en el tiempo.

Desde el 2000, por ley, todo centro arqueológico de la costa debe criar al menos un ‘calato’ (también llamado viringo) como una forma de asegurar la conservación de la raza, considerada Patrimonio Cultural de la Nación. El 60% de las más de 350 huacas de Lima cuenta con un perro peruano.

Túpac no es solo un atractivo turístico en Pachacámac. Tiene un ‘trabajo’ que consiste en espantar a los animales que puedan dañar las estructuras de los edificios prehispánicos. Caza lagartijas, roedores (por eso no lo dejan interactuar con los cuyes que cría el museo) y todo tipo de aves, a pesar de no tener la dentadura completa.

Perro calato: los guardianes de la historia prehispánica [CRÓNICA]

Desde el 2000, por ley, todo centro arqueológico de la costa debe criar al menos un ‘calato’ (también llamado viringo) como una forma de asegurar la conservación de la raza, considerada Patrimonio Cultural de la Nación.

Sus presas favoritas son los güerequeques, unas aves que aprovechan su color terroso para mimetizarse con el paisaje. Ante la amenaza, se quedan inmóviles o fingen estar muertas. La nariz del perro no se deja engañar.

Cuando se cansa de acosar a los invasores, Túpac va en busca del topógrafo Jorge Abad, su mejor amigo, y lo acompaña a recorrer las ruinas. “Lo abrigo bien y lo subo a la moto furgón. A veces, se baja, pero me sigue a pata”, cuenta Abad.

Inicialmente, se le encargó al Ministerio de Agricultura velar por las necesidades de los viringos. Actualmente, varios centros arqueológicos generan sus propios ingresos y asumen estos gastos.

—En Miraflores—
En la huaca Pucllana, en Miraflores, Súmac (bonita en quechua) y Munay (amor) reciben a los visitantes que llegan a diario entre las 10 a.m. y las 5 p.m. Súmac, de 2 años, es la lideresa de esta dupla. Mientras una guía explica a un grupo de turistas el estilo arquitectónico del sitio, la perra trepa la pirámide. Un chileno se aleja del grupo y va a tomarle fotos con el celular.

A menos que tenga hambre, Munay, de 7 años, la sigue a todas partes.  El museo lo compró en un criadero cuando era cachorro. El año pasado adoptaron a Súmac. Ambos recibirán en estas Fiestas Patrias a unos 2 mil turistas.

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