Redacción EC

PAMELA SANDOVAL DEL ÁGUILA / @Padmejones

A diferencia de los acantilados de Miraflores y San Miguel, donde la Empresa Municipal Administradora de Peajes (Emape) trabaja desde el 23 de enero colocando mallas de seguridad, en las pendientes de la playa no se ha tomado ninguna medida para evitar el desprendimiento de rocas.

El Comercio recorrió ayer los 1,3 kilómetros de la vía y constató que, pese a que sus acantilados son casi de ángulo recto, no hay rastro de obras de seguridad ni de prevención.

“No se acerquen tanto [al acantilado], ¡caen piedras!”, exclamaron ayer hasta tres taxistas al equipo de este Diario que caminó por la zona.

Miguel Chuqui, vocero de la , confirmó que ni este distrito ni la comuna metropolitana han acordado medidas para proteger el área. 

Esto pese a que, tal como admitió el propio Chuqui, el último incidente por caída de piedras ocurrió en marzo pasado, cuando una roca mediana cayó sobre un auto y le abolló la maletera.

“Hablamos de roca sedimentada, que si bien no se va a desplomar, definitivamente sí puede caer”, aseveró el funcionario de Chorrillos.

Aceptó la necesidad de pedir a Lima que incluya a La Herradura en su plan de protección de acantilados, iniciado luego de que una roca se desprendiera de los acantilados a la altura de la playa Waikiki (Miraflores) e hiriera de gravedad al niño Tiago.

RECOMENDACIONES

Enrique Valdivia, consultor en ingeniería, aseveró a este Diario que no hay evidencia geólogia de que los acantilados de La Herradura sean distintos a los de las otras playas de la Por tanto, indicó, deberían ser revestidos con redes de cocada pequeña, que eviten que las piedras sueltas caigan. “Sobre las redes hay que poner concreto”, añadió.