Paolo Rivas Legua

La aprobación al alcalde de Lima, , reporta una nueva alza en lo que va del año: el 69% de los limeños respalda su gestión, según el último sondeo hecho por Ipsos Perú para El Comercio, realizado del 12 al 14 de agosto. Esta cifra significa un y un incremento promedio de 10 puntos porcentuales en los niveles socioeconómicos (NSE) B, C, D y E, sus bastiones de popularidad.

Asimismo, este incremento confirma la tendencia al alza con respecto a su nivel más crítico de desaprobación (39%) en mayo, en que cuestionamientos a la construcción del ‘by-pass’ de 28 de Julio y de un tercer carril en la Costa Verde por distintos sectores de la sociedad menguaron su popularidad.

COYUNTURA FAVORABLE

La campaña electoral presidencial con miras al 2016 empieza a concentrar la atención de la opinión pública y en ese escenario las críticas a la gestión del alcalde de Lima perderían notoriedad, indicó el experto en comportamiento electoral Fernando Tuesta Soldevilla.

“La atención no está centrada en la Municipalidad Metropolitana de Lima y normalmente ocurre que la opinión pública se relaje de ser severa ante la proximidad de un año electoral”, señaló Tuesta.

Además, la ausencia de una oposición política significativa en el ámbito local, o incluso nacional, que polarice las críticas hacia la gestión del burgomaestre de Lima, podría verse reflejada en su aprobación. “Castañeda no tiene enemigos políticos de la magnitud que tuvo la ex alcaldesa Susana Villarán. Por el contrario, pareciera estar en sintonía con todos los potenciales candidatos a la Presidencia de la República”, opinó el sociólogo David Sulmont.

CAMBIOS BRUSCOS

Nuevamente, el NSE A es el protagonista de una variación importante en el nivel de aprobación al alcalde de Lima. De acuerdo con la reciente encuesta, Luis Castañeda tiene una aprobación de 48% en ese nivel, lo que significa una disminución en 17 puntos porcentuales con respecto al mes pasado. Ello contrasta con el aumento de 30 puntos porcentuales que tuvo entre junio y julio.

Para los especialistas, estas fluctuaciones podrían tener dos explicaciones. Primero, la medición estadística. El sector A es pequeño, por lo que la muestra para su estudio también lo es. “Por este motivo, las variaciones en el sector se sienten más al momento de hacer las mediciones”, explicó Tuesta Soldevilla. Segundo, el sector A tiende a ser más crítico y, por lo general, posee expectativas que la gestión actual no ha sabido satisfacer, manifestó Sulmont a El Comercio. 

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