Redacción EC

PAMELA SANDOVAL
Enviada Especial

Los barrios y casas de la comuna 1 de , que durante los años 90 fue cuna de los sicarios que desde los 13 años mataban para el narcotraficante , son igual de empinadas, estrechas y saturadas como las del cerro San Cristóbal, en el , o las de San Cosme, en . Sin embargo, según confirman sus propios vecinos, la gran diferencia está en que ellos hoy valoran cada área verde y de recreación para que sus hijos y nietos aprendan a leer y a jugar, en vez de recurrir a la violencia como estilo de vida.

El entusiasmo con que cientos de vecinos de la comuna celebraron la más reciente inauguración de su UVA (Unidad de Vida Articulada) confirma esta afirmación. Diseñada y financiada por la Empresa de Servicios Públicos de Colombia (EPM), la UVA es un centro de esparcimiento con juegos, teatro al aire libre y aulas para talleres o reuniones comunales, construida en las áreas libres alrededor de grandes depósitos de agua potable.

Como ocurre con los centros CREA que ya funcionan en algunos de , las UVA también cuentan con un ambiente para la lectura de los niños. No obstante, aportan atractivos adicionales como piletas que, a semejanza de las fuentes ornamentales del Circuito Mágico del Agua, permiten al usuario jugar con los chorros fríos y despejarse del calor que casi siempre se siente en la ciudad. En las noches, una moderna iluminación LED hace del área un espectáculo que enorgullece a los 'paisas'. Todo alrededor de un depósito, que mantiene sus funciones como reservorio público.

Las primeras UVA están en las comunas de los barrios San Pablo y Santo Domingo, y fueron inauguradas el 6 de abril por el alcalde de Medellín, Sergio Gaviria. Representantes de EPM informaron que prevén construir unas 20 UVA para Medellín, con una inversión de US$7.500 millones cada una.

SIN PLANIFICACIÓN NO HAY PARAÍSO

Durante los próximos siete días, más de 10 mil personas y especialistas en Urbanismo y Desarrollo Sostenible, procedentes de 164 países, se reunirán en Medellín para participar en el (WUF por sus siglas en inglés). Ana Moreno, coordinadora de las Naciones Unidas para el foro, informó que eligieron a la capital de Antioquia por sus éxitos en el desarrollo de programas e infraestructura a favor de la inclusión de las poblaciones de más bajos recursos en la gestión de su entorno y mejora de su calidad de vida.

"Las ciudades deben invertir en conocer qué es el urbanismo y aprovecharlo. El crecimiento de la población, y su necesidad de mayores espacios y servicios, es inminente. Sin embargo, no hacerlo pensando cómo se va a crecer, con qué costos y beneficios, es una locura. Será como con el cambio climático: cuando se den cuenta de lo grave que es ya podría ser tarde", comentó a El Comercio.

Ajenos a estas cifras, pero conocedores de primera mano de lo que la violencia destruye y el estigma que acarrea, Luz Amparo Isaza coincide con Moreno. Isaza, ama de casa y vecina de la comuna 1 desde hace 30 años, asegura que sin las obras de inclusión como el Metrocable (teleférico), el Metroplus (sistema de buses articulados) y las bibliotecas lúdicas (para aprender jugando), la rehabilitación del barrio habría sido imposible.

"El cambio es radical. Aquí mis hijos y yo pasamos cuatro tiroteos entre barrios, no se podía ni caminar. Ahora no, cada obra da trabajo, los niños juegan tranquilos, hay muchas ganas de seguir progresando", comenta con una sonrisa en su casa de dos pisos, levantada en un terreno de apenas 10 metros de frente, pero 40 metros de largo.

Richard Quiñones, su hijo de 40 años, también se siente bendecido por las obras. Padre de dos adolescentes, este diseñador gráfico asegura que la violencia de la época de Escobar no solo le impidió durante años visitar tranquilamente a su mamá, sino que le arrebató a 16 de sus amigos más queridos de la infancia.

"Cuando eres chico la necesidad te tienta. En ese entonces te daban las armas, mini Uzis, revólveres, FAL, la que querías, y te decían 'Con esto progresamos, hermano', 'es un trabajito como cualquier otro'. Si te negabas te veían feo y obligaban a irte. De los amigos de barrio con quienes crecí hoy solo quedan cuatro vivos. Felizmente, todo eso ya pasó. Hoy hay trabajo, hay oportunidades. Claro que no es fácil, pero tenemos una opción para hacer las cosas bien", dice.

NO TODO ES AGRADABLE

¿Es todo bello y agradable para cada habitante de Medellín? Pues no. Solo el centro de la ciudad alberga a unos 50 mendigos itinerantes, quienes pese a contar con un albergue para comida y hospedaje se resisten a dejar las calles. La inseguridad también afecta a algunos sectores más necesitados de la ciudad, mientras que la congestión vehicular aún presenta obstáculos que ni los tres modernos sistemas de transporte público masivo existentes pueden solucionar.

Jorge Hernán Salazar, representante de la firma PVG Arquitectos, informó al diario "El Colombiano" que si bien Medellín presenta altos índices de calidad en sus construcciones sostenibles, no se puede decir que la tarea se esté haciendo bien.

"Todavía estamos lejos de que esto se masifique. Hay montones de proyectos públicos que están siendo ejemplo para muchos [países], pero que aún son vistos como objetos de curiosidad y visita. No se aprecia aún su inmenso potencial educativo y comunicativo", afirmó.

Especialistas reunidos en el foro también precisaron que un aspecto pendiente de la construcción sostenible en Medellín es su aplicación en el sector inmobiliario popular.