Miraflores: los jóvenes guardianes del mar
Miraflores: los jóvenes guardianes del mar
Redacción EC

“¡Víctima!”, grita Andrés desde lo alto de la torre azul. En menos de tres minutos debe coger su boya y entrar al mar, a enfrentarlo. Abajo lo espera Hirvin, su compañero de playa. Esquivan las piedras que hacen de arena y se lanzan al agua. “¿Temerle?”, dice Andrés agitado. “Al mar no se le teme, se le tiene respeto. El mar es cosa seria”, continúa.

Andrés Martínez Mori tiene 22 años y hace cuatro vigila desde su torre parte de los cinco kilómetros de mar que tiene . Ser socorrista municipal durante todo el verano no es un esfuerzo para él. Su abuelo y su padre le presentaron el mar desde pequeño. Ambos hicieron de la natación el deporte insignia de la familia.

Ser uno de los más jóvenes de los 12 salvavidas de Miraflores no le ha restado mérito ni tiempo. Andrés estudia Márketing en la Universidad Científica del Sur y separa sus vacaciones para el mar. “Es lo que me gusta hacer”, agrega.

En sus cuatro años como socorrista ha logrado rescatar a 45 personas de las ocho playas del distrito. Pero a la que aún no logra ‘domesticar’ es a la playa Redondo. “Es una de las más peligrosas de la Costa Verde. La corriente es muy fuerte. Hasta los surfistas se caen”, cuenta señalando las olas.

Precisamente, rescatar a un surfista es lo que más trabajo le ha costado. En el verano del 2013, un tablista quedó atrapado mar adentro y su desesperación hizo que el auxilio fuera más complejo. “Nos demoramos como 20 minutos en sacarlo y hasta tuvimos que pedir auxilio de otras playas”, recuerda Andrés.

Para Hirvin, la labor más complicada que enfrentó fue cuando un turista chino se cayó del peñasco que divide las playas La Estrella y Redondo. “Estaba tomando fotos y de pronto desapareció en el mar”, cuenta. 

Al igual que Andrés, Hirvin Varillas Paiva es, a sus 24 años, uno de los salvavidas más jóvenes del distrito.

El placer de convivir con el mar le nació desde pequeño cuando, incluso, ganó campeonatos como nadador. Por eso, convertirse en salvavidas no le ha costado esfuerzo ni en las clases de salvataje ni en las cuatro temporadas de verano que ha tenido que vigilar.

“Mi familia siempre me ha apoyado, pese a ser riesgoso”, asegura. Y no es para menos. Hirvin cursa el quinto ciclo de la carrera de Negocios Internacionales en la Universidad César Vallejo y es salvavidas desde los 18 años. Al igual que para Andrés, el mar es su hogar.

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