Narcos mexicanos vigilaron por un mes a sujeto acribillado
Narcos mexicanos vigilaron por un mes a sujeto acribillado
Redacción EC

ENRIQUE VERA CARO 

Los movimientos de Hugo Quintana Bardelli, quien fue acribillado de 15 balazos la tarde del miércoles en Surquillo, fueron seguidos minuciosamente durante un mes por delincuentes peruanos vinculados a una organización internacional de narcotráfico.

Los sujetos que hicieron reglaje a Quintana, de 45 años, llegaron a conocer al detalle las rutas utilizadas por el negociante cuando, por ejemplo, se desplazaba entre sus propiedades de Monterrico y Las Casuarinas hacia las tiendas de vehículos donde estaba asociado, ubicadas en Surquillo y Chacarilla.

Fuentes de Inteligencia de la Dirección Antidrogas (Dirandro) informaron a El Comercio que sus movimientos fueron informados a los cabecillas de un cártel extranjero a inicios de mes, cuando se envió a dos sicarios con la orden de asesinar a Hugo Quintana “brutal y aparatosamente”; es decir, con un crimen que llamara la atención, a manera de advertencia, por su ferocidad.

La orden fue acatada sin miramientos. Personal de la División de Homicidios de la Policía refirió a este Diario que los sicarios esperaron a que su objetivo siguiera uno de los recorridos ya estudiados a bordo del lujoso auto Lamborghini, valorizado en US$300 mil, para ultimarlo con fusiles de asalto AR-15.

Esas armas son usadas por mafias mexicanas y colombianas. Las municiones que segaron la vida de Quintana fueron de calibre 5,56 mm. Según la policía, esas balas son empleadas por las fuerzas armadas de Estados Unidos en operaciones contra el crimen organizado.

Además de la ráfaga que mató al negociante, otros 21 disparos dieron en el Lamborghini: 14 impactaron el parabrisas y 7 en el capote.

Los asesinos huyeron en un vehículo alquilado y salieron del país la noche del mismo miércoles, según confirmaron a este Diario los agentes que investigan el caso.

Quintana habría sido coordinador en el Perú de pequeñas organizaciones, formadas por mexicanos y colombianos, que enviaban droga hacia Europa vía México. La primera aproximación de los detectives es que esos grupos de narcotraficantes estarían vinculados al cártel de Sinaloa. La crueldad con que se cometió el asesinato del negociante también ha sido asociada a un ajuste de cuentas perpetrado por el citado cártel.

“Esta clase de ajusticiamientos se da principalmente cuando el integrante de alguna mafia de narcos retiene fuertes sumas de dinero o droga que iba a ser parte de alguna remesa. Eso es lo que probablemente pasó aquí”, señalaron en la Dirandro. 

Desde hace unos meses esa institución tenía bajo la lupa a Quintana, pues habían recibido varios reportes de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA).

El sospechoso registro migratorio de Hugo Quintana incluye una serie de viajes hacia Colombia y Panamá entre el 2011 y lo que va del 2014.

Narcotráfico y muerte
Colombia y Panamá, adonde Hugo Quintana viajaba con frecuencia, son puntos estratégicos en la ruta de la droga a Europa.
 
El seguimiento de la policía antinarcóticos al empresario baleado se realizaba hace seis meses.
 
Tras el homicidio, un allegado a Hugo Quintana cogió un paquete del auto baleado. La PNP lo busca.
 
Días antes del crimen, Hugo Quintana dijo a personas de su confianza que temía ser asesinado.
 
Los sicarios que segaron la vida del negociante estaban encapuchados, según algunos testigos.