Fernando Zevallos fue hallado culpable de sacar droga del país a través de los aviones de su empresa Aerocontinente en los años 90. (Foto: GEC)
Fernando Zevallos fue hallado culpable de sacar droga del país a través de los aviones de su empresa Aerocontinente en los años 90. (Foto: GEC)
Pedro Ortiz Bisso

“¿Ese quién es?”, preguntó uno de los periodistas, mientras daba unos saltitos para entrar en calor sobre uno de los campos del AELU en Pueblo Libre. “Es su guardaespaldas”.

Desde hace 23 años, un grupo de trabajadores de esta casa editora, y otros amigos que se han sumado con el tiempo, cometen la insensatez de madrugar todos los sábados del año para reunirse a jugar fulbito. A las 8 a.m. en punto, dos equipos de barrigones somnolientos inician su descarga de estrés semanal, rociada de una buena dosis de chanzas, ayes y demasiadas risas. Uno de ellos, por varios años, fue Miguel Ramírez.


Muchos de esos sábados, no llegaba solo. Lo acompañaba un hombre que lo seguía a todos lados. Cuidaba que no le pasara nada. Como miembro de la Unidad de Investigación (UI) de El Comercio, Miguel tuvo uno de los encargos más difíciles: reportear sobre la red de narcotráfico encabezada por .

La historia había empezado en 1995, cuando la policía incautó un cargamento de 3,5 toneladas de cocaína en Piura. Conforme fue sumergiéndose en el caso, el nombre de Zevallos se repetía y pronto se convirtió en el foco de sus pesquisas.

La investigación duró años. El ‘Lunarejo’ utilizó todos los recursos a mano para defenderse. No faltaron periodistas que le abrieron la puerta de sus medios, no con el fin de escuchar su versión, sino para desacreditar a Miguel y El Comercio.

Las amenazas arreciaron y se vio obligado a andar con protección. Zevallos fue incluido por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos en la Kingpin Act, una lista reservada para los principales narcotraficantes del mundo. En el 2005 fue condenado a 20 años de cárcel y esta semana fue sentenciado a 27 años por lavado de activos. Según la fiscalía, lavó S/500 millones del negocio de los estupefacientes.

Para quienes trabajamos en El Comercio, el desarrollo de la investigación fue una etapa que nos llenó de orgullo por la valentía mostrada por Miguel, sus editores en la UI (Ricardo Uceda primero y Fernando Ampuero luego), el equipo que la integraba y la dirección del Diario que respaldó su trabajo. 

Son pocos los periodistas que investigan el narcotráfico. Según Reporteros sin Fronteras, el año pasado 63 hombres de prensa fueron asesinados, nueve de ellos en México, un país ahogado por los capos de la droga y la corrupción.

La precarización del oficio por la crisis de las empresas periodísticas se ha convertido en un impedimento para investigaciones de este tipo. Afortunadamente, aún existen periodistas y medios valientes que, pese a sus estrecheces, persisten en la lucha por develar los rostros detrás de estas mafias.

La condena a Zevallos confirma la función social del periodismo. Y que en estos momentos complicados, solo hay una fórmula para salvarlo: hacer buen periodismo. 

*El Comercio no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.“La fórmula para salvar al periodismo es hacer buen periodismo”.

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