Por Thalía Cadenas

No combate al COVID-19 con medicamentos, ni mascarillas, sino con pintura sobre las paredes de su barrio en el corazón de Rímac. La pandemia acabó con la vida de sus vecinos, pero Daniel Manrique, un muralista de 35 años, se encargó de inmortalizar sus rostros en las calles del asentamiento humano Leticia, en las laderas del cerro San Cristóbal.

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