Treinta toneladas pesaba el puente que el último martes fue arrastrado varios metros por la fuerza del . Seis días antes, el Senamhi había advertido que los otros ríos que recorren Lima también registrarían incrementos de sus caudales de hasta casi el 200% debido a las fuertes lluvias.

El Comercio recorrió las estructuras sobre los ríos Chillón, Rímac y Lurín para conocer su estado ante el significativo aumento del nivel de agua. En los puentes La Ensenada (Puente Piedra), San Martín (Carabayllo) y Lurín (antigua Panamericana Sur) se observaron viviendas precarias al borde de los cauces. En un eventual desborde estas serían afectadas.

Mauricio Gutiérrez, subgerente de Gestión del Riesgo de Desastre de Lurín, precisó a este Diario que la evaluación de los puentes corresponde a la Municipalidad de Lima por tratarse de una vía metropolitana. “Desde setiembre trabajamos en la descolmatación y limpieza de riberas”, indicó.  Sobre las familias al borde del río, agregó que de existir riesgo serán evacuadas.

Este Diario intentó comunicarse con la Gerencia de Mantenimiento de Puentes de la Municipalidad de Lima, pero al cierre de la nota no se había obtenido respuesta.

–Urge evaluación–

Para el doctor Víctor Sánchez Moya, director de posgrado de la Facultad de Ingeniería Civil de la UNI, es necesario que todos los puentes del país sean evaluados en sus condiciones estructurales y funcionales. “Muchos son antiguos y fueron diseñados en épocas en las que no existían normas avanzadas en lo que se refiere a la parte hidráulica”, indicó a este Diario.

Por ejemplo, recordó que recién después del fenómeno de El Niño de los 80 se dio mayor importancia a este aspecto. 

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