MARTÍN ACOSTA GONZÁLEZ
Redactor de Sociedad

Cada fin de semana los vecinos del parque Pedro Ruiz Gallo del Callao , en teoría exclusivos para riego de las áreas verdes. Llenar cada una toma en promedio cuatro horas, lo que significa una gran pérdida del líquido.

confirmó que el agua que sale de estas conexiones es potable y que pese al uso inadecuado del servicio no puede hacer nada. La razón es simple: los dos suministros ubicados en el parque están debidamente registrados. Los pilones están a nombre de clientes de la empresa de agua, tienen medidores y pagan los elevados consumos que realizan.

Voceros de Sedapal indicaron a El Comercio que el tema no es nuevo y que cada año la situación se repite en varias zonas de Lima. Sin embargo, ellos no tiene poder sancionador, ni tampoco pueden cerrar las conexiones que la misma solicitó.

El uso, sea indebido o no, se carga al pago de la municipalidad y ellos cumplen con su condición de cliente. La labor de Sedapal se limita a un llamado de atención al municipio para que implemente un mejor sistema de seguridad en la zona y así pueda salvaguardar las conexiones colocando rejillas o serenos para cuidar el correcto uso de los suministros.

VECINOS ENFRENTADOS
No todos los vecinos de las calles ubicadas en los alrededores del parque Pedro Ruiz Gallo, están contentos. Algunos se oponen al uso de las conexiones para llenar piscinas, pues aseguran que el pago se incrementa considerablemente en los meses de verano.

“Pagamos por un consumo que no todo realizamos. No puede ser que algunos se beneficien y nosotros paguemos por eso”, dice uno de los vecinos, quien prefiere que su nombre se mantenga en reserva para evitar represalias. Sin embargo, esa posición es compartida por al menos 10 personas más.

No obstante, quienes llenan sus piscinas con esta agua se defienden asegurando que el consumo lo pagan a través de los arbitrios.

La Municipalidad del Callao informó que ayer envió una unidad de serenos para evitar el uso incorrecto de estas conexiones.