De una de estas carpas blancas, instaladas en la parte lateral del Estadio Monumental, fueron sustraídos los equipos de telecomunicaciones, según una denuncia policial. (Foto: Daniel Apuy / Grupo El Comercio)
De una de estas carpas blancas, instaladas en la parte lateral del Estadio Monumental, fueron sustraídos los equipos de telecomunicaciones, según una denuncia policial. (Foto: Daniel Apuy / Grupo El Comercio)
Ana Briceño

La denuncia del robo de equipos de telecomunicaciones al interior del (Ate), donde hoy se disputará la final de la , cruzó las fronteras y no es para menos. El portal del diario argentino Olé, por ejemplo, tituló, fiel a su estilo: “Un robo Monumental (y eso que hay VAR)”. Al cierre de esta nota, el caso aún no se esclarece.

La historia de la denuncia empezó a las 8.10 a.m. del jueves. En ese momento, la seguridad del interior del recinto deportivo estaba a cargo de la empresa de seguridad Vip’s que, según su página web, “es una empresa líder en el sector de seguridad de eventos sociales públicos y privados con 18 años de experiencia”.

Vip’s fue contratada por la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol). Hace cinco días, mediante un contrato privado con el Club Universitario de Deportes (dueño del estadio), la Conmebol se hizo cargo de la administración del recinto donde, este sábado, lucharán por la copa, los equipos River Plate (Argentina) y Flamengo (Brasil).

Según la policía, los agentes de la empresa de seguridad Vip’s informaron al administrador del Estadio Monumental, Ricardo Ríos, que habían desaparecido equipos de telecomunicaciones de una de las carpas blancas instaladas en la explanada lateral del estadio. En ese momento, fue que se dio aviso al Departamento de Investigación Criminal Ate-Santa Anita, y a la comisaría del sector.

Una vez adentro, los policías constataron que de la carpa se habían sustraído 119 radios portátiles marca Motorola, 90 intercomunicadores, 65 baterías extra, tres cargadores múltiples y 40 auriculares, de propiedad de la empresa Altico SPA, representada por el argentino Gastón Marletta, y de la compañía Ares, representada por el peruano Ricardo Davirán.

Lo primero que solicitó la policía al Club Universitario de Deportes fue que le remita las imágenes de las cámaras de seguridad, pero hasta las 5 p.m. de hoy viernes, eso no ha ocurrido. Este Diario pidió la versión de la Conmebol, pero no respondieron nuestro pedido.

-¿Por qué negaron el robo?-

A pesar de que dio su manifestación a la policía indicando la desaparición de los equipos, en la mañana, Ricardo Ríos, administrador del Estadio Monumental, declaró en Canal N que todo se trataba de una confusión y que podía asegurar que “no había nada” de un robo. De igual manera, personal del aérea de prensa del Club Universitario de Deportes descartó a este Diario cualquier hurto de equipos y agregó que estaban colaborando con la policía en la entrega de los videos de las cámaras de seguridad. Sin embargo, al cierre de esta nota fuentes de la División Desconcentrada de Ate y el Departamento de Investigación Criminal de Ate- Santa Anita indicaron que no les remitían los videos y resaltaron que seguían investigando el hurto de los equipos. Ríos también dijo a Canal N que recién se estaban instalando cámaras de seguridad.

La Conmebol contrató a la empresa de seguridad VIP'S para que vigile el Estadio Monumental. No brindaron declaración a la prensa. (Foto: Daniel Apuy / Grupo El Comercio)
La Conmebol contrató a la empresa de seguridad VIP'S para que vigile el Estadio Monumental. No brindaron declaración a la prensa. (Foto: Daniel Apuy / Grupo El Comercio)

Uno de los afectados con el supuesto robo, Ricardo Davirán, afirmó a El Comercio que aún no recupera los equipos de la empresa que representa y evitó indicar el costo. “No puedo informar el costo de los perdido, pero la policía ya está indagando. Sí hubo un hurto”, recalcó.

Este Diario se comunicó con Ríos, administrador del Estadio Monumental, pero dijo que se encontraba en una reunión y que ya había declarado a Canal N. La empresa Vip’s nunca respondió nuestras llamadas telefónicas.