El padecimiento de Jesica Tejeda Huayanay y sus hijos, a manos de Juan Huaripata Rosales , duró al menos una hora.
El padecimiento de Jesica Tejeda Huayanay y sus hijos, a manos de Juan Huaripata Rosales , duró al menos una hora.
Redacción EC

A las 4:09 de la madrugada del último domingo, una llamada al 105 de Policía Nacional del Perú (PNP) pedía ayuda urgente. gritaba por su vida y sus vecinos querían salvarla. En los minutos que siguieron, los testigos, contagiados de la desesperación de la mujer, volvieron a llamar a la policía, corrieron a la comisaría e intentaron ingresar a la casa de la víctima por sus propios medios. Para cuando finalmente llegaron los agentes, Juan Huaripata Rosales la había matado, a dos de sus hijos, y la vivienda ardía en llamas.

El cuádruple asesinato en no solo ha mostrado la cara más cruenta de la violencia contra la mujer, sino también la desidia de algunos policías para atender a las víctimas.

Todo comenzó el domingo 22 de diciembre, aproximadamente a las 3:40 a.m. La vecina del segundo piso de su edificio ubicado en el jirón La Mar escuchó los gritos de Jesica Tejeda y fue la primera en acudir a su auxilio. “Escuché gritos y subí a tocarles la puerta pensando que así él reflexionaría. Toqué varias veces y no me abrieron”, dice Nelly, de 46 años, a El Comercio. Regresó a su casa al notar una pausa en los ruidos.

Minutos después, los gritos se reanudaron. Rebeca, de 36 años, quien vive en el tercer piso de ese edificio, llamó a la policía. Eran ya las 4:09 a.m. “Llamé a la PNP y justo se escucharon los gritos de la vecina. Le pregunté al policía si los había oído y me dijo que sí, que ya estaba mandando a un efectivo”, afirma Rebeca.

Para las 4:15 a.m, ningún agente llegaba pese a que la comisaría de San Cayetano se ubica a 159 metros de la vivienda de Jesica. Los vecinos volvieron a llamar al 105. Estaban en la calle esperando a la policía. Luego de diez minutos no se veía a ningún agente, ni motorizado ni a pie.

Entonces la misma gente del barrio intentó forzar la puerta de Jesica. “Estaba como trancada”, cuenta la señora María, que tiene una bodega en la misma calle. Nelly, desesperada, corrió a la dependencia policial. “Cuando llegué, encontré a otro señor que les rogaba a gritos a los policías para que fueran a auxiliar a la vecina. ‘Ayúdame a derribar la puerta’, le imploré yo. ‘Señora, ya hemos mandado efectivos’, me dijo. Pero yo le insistía que no había nadie”, dice la mujer.

Los vecinos aseguran que la policía llegó aproximadamente a las 4:40. Cuando Juan Huaripata Rosales había matado a cuchilladas a Jesica Tejeda Huayanay de al menos 80 puñaladas, al hijo de 15 años y a la bebe de 3 meses. El tercer hijo de 9 años logró escapar con cortes en brazos y cabeza. La última de los pequeños, de 2 años de edad, sufrió graves daños por el incendio que el asesino provocó luego de cometer los crímenes. Ella murió esta madrugada.

34 policías de la comisaría San Cayetano, de El Agustino, fueron relevados. (Alessandro Currarino / El Comercio)
34 policías de la comisaría San Cayetano, de El Agustino, fueron relevados. (Alessandro Currarino / El Comercio)

Luego de la denuncia de los vecinos por las demoras en la atención policial, el ministro del Interior, Carlos Morán, ordenó el relevo de los 34 policías de la comisaría de San Cayetano.

Además, la Procuraduría del Mininter solicitará a la fiscalía que evalúe el pedido de detención contra estos seis agentes. Además, ellos serán denunciados ante el Fuero de Justicia Militar Policial y se iniciará un proceso administrativo en su contra, que podría concluir con su separación de la institución policial.