Tejeda pidió auxilio por casi una hora, mientras su pareja la atacaba. Las huellas de su intento por salvarse permanecen en la cocina. (Alessandro Currarino/ El Comercio)
Tejeda pidió auxilio por casi una hora, mientras su pareja la atacaba. Las huellas de su intento por salvarse permanecen en la cocina. (Alessandro Currarino/ El Comercio)
María del Carmen Yrigoyen

*Actualización: Esta madrugada, falleció la niña de 2 años que había sobrevivido al ataque de Juan Huaripata Rosales.

Durante casi una hora, Jesica Tejeda Huayanay padeció el ensañamiento de su pareja, Juan Huaripata Rosales. Sufrió 80 cortes en el cuerpo —cada uno, en promedio, de 2 centímetros de profundidad y 7 centímetros de largo– y vio cómo el sujeto atacaba a dos de sus cuatro hijos.

Todo comenzó el domingo 22 de diciembre, aproximadamente a las 3:40 a.m. La vecina del segundo piso de su edificio, Nelly, de 46 años, fue la primera en acudir a su auxilio. “Escuché gritos y subí a tocarles la puerta pensando que así él reflexionaría. Toqué varias veces y no me abrieron”, dice. Nelly regresó a su casa al notar una pausa en los ruidos.

Pero, al rato, los gritos de Jesica y sus hijos se reanudaron. El perro de la familia no paraba de aullar. Entonces se despertó Rebeca, de 36 años, quien vive en el tercer piso de ese edificio, al lado de Jesica. Asustada, llamó a la policía. Eran ya las 4:09 a.m. “Llamé a la PNP y justo se escucharon los gritos de la vecina. Le pregunté al policía si los había oído y me dijo que sí, que ya estaba mandando a un efectivo”, afirma Rebeca.

En la vivienda de El Agustino quedaron las marcas de sangre de Jesica Tejeda Huayanay. (Alessandro Currarino / El Comercio)
En la vivienda de El Agustino quedaron las marcas de sangre de Jesica Tejeda Huayanay. (Alessandro Currarino / El Comercio)

El edificio donde vivía Jesica se ubica en la segunda cuadra del jirón La Mar, en , a 159 metros de la comisaría de San Cayetano.

Como no llegaba ningún agente de la PNP, a las 4:15 a.m. más vecinos insistieron al número 105. Algunos vecinos de la calle esperaban afuera la llegada de la policía. Pero luego de diez minutos no se veía a ningún agente, ni motorizado ni a pie.

Entonces la misma gente del barrio intentó forzar la puerta de Jesica. “Estaba como trancada”, cuenta la señora María, que tiene una bodega en la misma calle.

Vecinos de la víctima contaron que intentaron derribar la puerta de la casa, llamaron a la PNP y fueron a la comisaría, pero no recibieron ayuda.  (Alessandro Currarino / El Comercio)
Vecinos de la víctima contaron que intentaron derribar la puerta de la casa, llamaron a la PNP y fueron a la comisaría, pero no recibieron ayuda. (Alessandro Currarino / El Comercio)

Nelly, desesperada, corrió a la dependencia policial. “Cuando llegué, encontré a otro señor que les rogaba a gritos a los policías para que fueran a auxiliar a la vecina. ‘Ayúdame a derribar la puerta’, le imploré yo. ‘Señora, ya hemos mandado efectivos’, me dijo. Pero yo le insistía que no había nadie”, dice la mujer.

Al ver que sus ruegos no eran escuchados en la comisaría, volvió al edificio y entonces vio que la casa de Jesica ardía. Subió corriendo y encontró a la joven arrastrándose para salir de su vivienda. “Cuida a mis hijos”, le suplicó a Nelly con lo último que le quedaba de fuerzas.

Fueron relevados 34 agentes por este caso. (Alessandro Currarino / El Comercio)
Fueron relevados 34 agentes por este caso. (Alessandro Currarino / El Comercio)

Después de Nelly, recién subió un agente de la policía. “Me dijo que no toque nada porque eran ‘evidencias’ y entonces yo me alteré y le grité. Sí, le grité, porque pudimos salvarla. A los niños. Evitar el incendio”, dice.

Para entonces Huaripata ya había huido y solo uno de los cuatro menores, el de 9 años, pudo escapar por sus propios medios. El pequeño se había hecho el muerto durante el ataque y, en cuanto el sujeto escapó de la escena, fue a refugiarse al departamento contiguo.

Luego de acuchillar a su pareja e hijos,  Juan Huaripata Rosales prendió fuego al departamento donde vivían. (Alessandro Currarino / El Comercio)
Luego de acuchillar a su pareja e hijos, Juan Huaripata Rosales prendió fuego al departamento donde vivían. (Alessandro Currarino / El Comercio)

“¿Y tus hermanos? ¿Dónde están tus hermanos?”, le preguntó Rebeca, la vecina de al lado. El niño con las justas hablaba. Hizo un gesto de muerte señalando su cuello. “Ya fue”, exhaló.

Rebeca entonces pidió ayuda a los serenos del distrito para llevar al pequeño a un hospital. “Ellos y los bomberos llegaron antes que la policía”, cuenta.

Esta madrugada, falleció la niña de 2 años que había sobrevivido al ataque de Juan Huaripata Rosales. (Alessandro Currarino / El Comercio)
Esta madrugada, falleció la niña de 2 años que había sobrevivido al ataque de Juan Huaripata Rosales. (Alessandro Currarino / El Comercio)

Los bomberos –alertados por el incendio en la vivienda– solo pudieron rescatar con vida a la niña de 2 años, cuyo pronóstico hoy es reservado. Cuando entraron al departamento de la pareja, hallaron el cadáver del mayor de los hijos de Jesica, que tenía 15 años. Huaripata lo había apuñalado en el tórax y le dejó múltiples cortes en el cuerpo. También vieron a la bebe de un mes, que había muerto víctima del humo y el fuego. La necropsia arrojó que falleció por asfixia, y que el 100% de su cuerpo presentaba quemaduras de tercer y cuarto grado.

Al asesino lo detuvieron una cuadra más allá unos muchachos del barrio. Al verlo huir con el cuchillo en mano, se abalanzaron sobre él. No obstante, delante de los periodistas de este Diario, un grupo de policías quiso atribuirse el arresto, pero una vecina les gritó a los agentes: “¡Mentirosos!”.

Los vecinos de la víctima contaron que intentaron derribar la puerta de la casa, llamaron a la PNP y fueron a la comisaría, pero no recibieron ayuda. (Alessandro Currarino / El Comercio)
Los vecinos de la víctima contaron que intentaron derribar la puerta de la casa, llamaron a la PNP y fueron a la comisaría, pero no recibieron ayuda. (Alessandro Currarino / El Comercio)

–Consecuencias–

El ministro del Interior, Carlos Morán, ordenó el relevo de los 34 policías de la comisaría de San Cayetano. Según el sector, ya se han identificado a los seis agentes “directamente responsables” por la demora para atender el pedido de auxilio de los vecinos de Tejeda.

Se trata del comandante PNP Marco Núñez Ortiz, mayor PNP Jorge Martín Carrillo Vega, alférez PNP José Antonio Rodríguez Manrique, suboficial William Jiménez Chumacero, suboficial Jhon Canchanya Huamán, suboficial Miguel Martínez Cuadrado.

La Procuraduría del Mininter solicitará a la fiscalía que evalúe el pedido de detención contra estos seis agentes. Además, ellos serán denunciados ante el Fuero de Justicia Militar Policial y se iniciará un proceso administrativo en su contra, que podría concluir con su separación de la institución policial.