Varios agentes del Ejército y uno de la Policía fueron detenidos en el marco de una investigación por el presunto robo de combustible en la institución militar | Foto: El Comercio
Varios agentes del Ejército y uno de la Policía fueron detenidos en el marco de una investigación por el presunto robo de combustible en la institución militar | Foto: El Comercio
Pedro Ortiz Bisso

La captura de cuatro generales y una veintena de oficiales por estar involucrados en el presunto robo de combustible al Ejército, demuestra que el general Edwin Donayre era solamente la punta de un iceberg gigantesco rebosante de pus.

El megaoperativo realizado en diversas regiones del país contó con la participación de 450 policías y 70 miembros del Ministerio Público. Los Capos del Diésel habrían sustraído combustible valorizado en más de 3 millones de soles para revenderlo a servicentros privados.

De acuerdo con las pesquisas, quienes rendían honores a la bandera, afirmaban amar al Perú y ser capaces de dar su vida por la defensa de la patria, en realidad eran unos vulgares ladrones que vendieron su dignidad por un puñado de billetes.

Es momento ahora de proteger a los encargados de realizar las investigaciones, a fin de hacerlos inmunes a presiones de cualquier tipo para que puedan realizar su trabajo con tranquilidad y justicia.

En el país existen varios ejemplos de personajes poderosos que han dado con sus huesos en la cárcel tras comprobarse su participación en hechos delictuosos. Donayre es uno de ellos. Si más compañeros de armas tienen que acompañarlo por el mismo motivo, bienvenido sea.